3D Sex and Zen. Historia y Filosofía en la China Ming.

Ya hemos tratado antes en esta revista el uso de la Historia en el cine erótico, pero esta vez no se trata de ninguna broma. 3D Sex and Zen Extreme Ecstasy, del director Cristopher Suen y guionizada por Stephen Shiu, se trata de un film erótico ambientado en la China de la dinastía Ming (1368-1644).

Esta película está basada en la novela Rouputuan, escrita en el siglo XVII durante la dinastía Qing (1644-1912) y atribuída a Li Yu. La traducción al inglés del título es “The Carnal Prayer Mat”, que significa “La estera de oración carnal”, refiriéndose a las esteras o pequeños cojines utilizados por los monjes budistas para orar y meditar.

La novela suponía un ataque al puritanismo confuciano e incluso se ha interpretado como una sátira al sistema de examinación imperial chino, recorriendo las aventuras y desventuras sexuales de un joven erudito que busca el sentido de la vida a través del sexo, enfrentándose a la visión budista y confuciana de la propia vida y la felicidad.

La película, que es en lo que nos centraremos, toma una ruta algo distinta a la del libro, pero tiene muchos puntos en común con el mismo, incluyendo las sátiras y críticas anteriormente mencionadas.

Nos presenta al protagonista, el erudito Weiyangsheng, un estudioso del arte chino experto en múltiples artistas y en falsificaciones, el cual, sin embargo, aspira a alcanzar la felicidad no a través de la introspección y la meditación, como le aconsejan sus maestros, sino a través del sexo. Tras casarse con la mujer de sus sueños no consigue satisfacer su deseo sexual por lo que acude al príncipe de Ning, conocido por tener la mayor colección de rarezas y antigüedades, aparte de por conocer secretos y técnicas sexuales y además, tener un inmenso harén. El príncipe permite conocer estos secretos y visitar su torre de curiosidades a cualquiera que le traiga una rareza digna de unirse a su colección.

Para acceder a su ansiado botín, Weiyangsheng se gana la confianza del príncipe descubriendo falsificaciones de pinturas del artista chino Xu Daozi, explicando con detalle cómo se elaboran éstas y descubríendolas por el uso de papel de Chengxin, calculando en base a los materiales que las obras no podían ser sino falsas. Gracias a su conocimiento de arte y su buena vista consigue entrar y ver una sala llena de obras que se creían perdidas o enterradas en tumbas pero que el príncipe había expoliado, robado o comprado.

Momentos como este ocurren varias veces a lo largo de la película, reflejando la formación del protagonista y dándonos a conocer a autores como el ya citado Wu Daozi, Wang Xizhi, Yang Zhu y algunos más.

Esta película, pese a lo extravagante que es y lo poco habitual de su temática, tiene un contenido histórico elaborado y mejor cuidado que muchas grandes producciones y es una buena forma de tomar un primer contacto con la historia del arte chino aunque para entenderla por completo sería mejor estar familiarizado con la filosofía budista y confuciana. No obstante, si sois menores de edad o tenéis un estómago delicado es mejor que no la veáis ya que, aparte del contenido sexual obvio, tiene escenas que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.


[Imagen de portada extraída de: Fanart.tv]

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