Asesinato en la Universidad (de Salamanca)

Hace unas semanas se estrenaba en España una película creada para promocionar una ciudad y una universidad muy singulares. Se trata de Asesinato en la Universidad, dirigida por Iñaqui Peñafiel y financiada, entre otros, por la Universidad de Salamanca por motivo de su Octavo Centenario.

De este modo, se nos presentan dos líneas temporales. Por un lado tenemos el presente, protagonizado por Leonor Watling, que hace la labor de historiadora contratada para investigar el asesinato del agustino Antonio de Román, catedrático de la Universidad de Salamanca y que es el maestro de Fray Luis de León, figura clave de esta segunda línea ambientada en el siglo XVI.

Esta línea puramente histórica nos relata la disputa de poder que existía entre los agustinos y los dominicos por obtener una cátedra en dicha universidad, título de mayor rango en la carrera académica. Es en esta contienda donde conocemos al “villano” de la película: Bartolomé de Medina, al que renombran como Nicolás Guillermo de Medina, de la orden de los dominicos. Este personaje histórico tenía en realidad la misma edad que Luis de León, y en la producción se muestra al segundo como un novicio que entra en una Universidad donde el primero ya es maestro. Sea como fuere, la rivalidad entre ambos sí existió en la realidad y marcaría un hito en la Historia de la ciudad.

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Escena de la película. Fuente: Filmaffinity

Al mismo tiempo, otro pilar fundamental en el que se sostiene la película es la actuación de la Inquisición, de la cual los dominicos eran patrones. En la película se ve cómo un grupo de alumnos leen a escondidas libros prohibidos, con la ayuda de Antonio de Román (cuya muerte da origen a toda la ficción), a sabiendas de que si son descubiertos serían condenados por la institución, acusados de herejía. Una de estas obras condenadas es el Cantar de los cantares, libro del Antiguo Testamento que fue censurado al tratar la libertad amorosa y sexual de dos amantes, y que a Luis de León le costaría cuatro años de reclusión en una prisión de Valladolid al traducirla. Cuando es liberado, retoma su cátedra e inicia sus clases con el célebre “Como decíamos ayer”, una de las frases más famosas de la Historia de Salamanca.

En todo caso, a pesar de ser un concepto prometedor, la película está llena de anacronismos. Ejemplo de ello es que la parte histórica tiene multitud de escenas rodadas en el Patio de Escuelas y en la Biblioteca de la Universidad, espacios que son del siglo XVII. De hecho, aun siendo una película creada para la promoción de la Universidad y de Salamanca, no contó con asesoramiento histórico y dichos anacronismos son reconocidos por el propio ayuntamiento de dicho lugar, que afirma que el objetivo de la película era la de mostrar la ciudad en todo su esplendor, algo que se puede ver claramente con multitud de planos aéreos financiados por la misma.

Nos encontramos, por tanto, con una película que utiliza el apartado histórico con el único fin de promocionar el turismo de una ciudad que presume de Historia, pero a la que no le importa modificarla para conseguir un resultado más vistoso.


[Imagen de cabecera extraída de www.rtve.es]

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