Ancestors: The Humankind Odyssey

El pasado 27 de Agosto salió a la venta Ancestors: The Humankind Odyssey, un videojuego que tiene como objetivo recorrer la evolución humana, sobreviviendo a los peligros de África entre el Mioceno y el Pleistoceno, de forma que podamos convertir a un grupo de Homínidos primitivos en un grupo del género Homo. Para ello nos serviremos de todas las habilidades desarrolladas y por desarrollar de nuestra pequeña familia. Desde luego se trata de una idea innovadora, con muy buenas intenciones, pero no carente de problemas.

Nuestra aventura comienza en algún lugar indeterminado de África a mediados del Mioceno, es decir, hace 10.000.000 de años. Como jugadores, controlamos a uno de los homínidos a nuestra elección, pudiendo cambiar entre unos y otros con solo acercarnos al pariente que queremos manejar. El juego presenta tres generaciones: crías, adultos y ancianos, los cuales pueden ser machos o hembras. Cada uno de estos grupos de edad tiene sus condiciones específicas. Los niños son más asustadizos, los adultos tienen una mejor salud y los ancianos no se asustan ante lo desconocido, una ventaja que explicaremos más adelante.

Al comienzo de la partida nuestras capacidades se reducen a trepar a los árboles para que nuestros frágiles homínidos no sean devorados por cualquier animal del suelo, coger frutos para comer y usar las manos para beber. Además, podremos usar, de forma muy limitada en un principio, nuestros sentidos de oído y olfato para encontrar tanto comida como amenazas, así como nuestra inteligencia para reconocer aquellas cosas que ya hayamos descubierto. Toda capacidad que vaya más allá de estas cuestiones puramente elementales la tendremos que desarrollar en el menú de desarrollo.
Este menú se divide en tres partes, cada una de ellas dedicada a un tipo de crecimiento concreto. En la pestaña de crecimiento neuronal, se nos presenta una especie de neurona conectada a una serie de puntos que se supone hacen las veces de neuronas por desarrollar. En el centro se muestra, en un medidor circular, lo que el juego denomina “energía neuronal”, que será lo que tengamos que invertir para desbloquear aquellas neuronas que estén maduras. Esto, como jugadores, nos plantea dos preguntas: ¿cómo maduran las neuronas? y ¿cómo consigo la energía neuronal?. Esencialmente, las neuronas maduran en base a la repetición de acciones de cualquier tipo, es decir, si cogemos algo muchas veces aprenderemos, por ejemplo, a cambiar las cosas de mano; o si usamos nuestro olfato muchas veces, iremos desbloqueando neuronas asociadas al olfato. Por otra parte, la energía neuronal se consigue de miles de formas, pero con una condición muy concreta: tiene que haber una cría presente. Cualquier cosa que hagamos con al menos una cría presente nos aportará energía neuronal.

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Fig. 1: Mapa de neuronas de Ancestors. Fuente: venturebeat.com

La siguiente parte del menú es la de cambio generacional. En ella podemos hacer que pasen 15 años, de forma que las crías se vuelvan adultos, que los adultos sean ancianos y que los ancianos mueran. Al cambiar la generación todas las neuronas maduras que hayamos activado se desactivarán, excepto las que hayamos reforzado gastando “puntos de refuerzo”, que se consiguen teniendo crías. Para que nazcan crías debemos hacer que nuestros homínidos se reproduzcan, aunque cada hembra puede engendrar un máximo de dos crías, algunas de las cuales pueden nacer con mutaciones espontáneas. Por último, tenemos la pestaña de evolución, en la cual los saltos ya no serán de unos meses o unos años, sino que pueden pasar hasta 200.000, 500.000 o hasta 1.000.000 de años, dependiendo de los logros que hayamos conseguido hasta el momento. Al realizar el salto evolutivo, todas las mutaciones que estén presentes en adultos o ancianos quedarán fijadas definitivamente y, dependiendo de cuanto avancemos, podremos evolucionar hacia especies diferentes. Por lo que hemos visto, las especies no son las mismas en cada partida. Por nuestra parte, nos hemos encontrado con una progresión curiosa. Hemos pasado del homínido primitivo al Sahelantropus Tchadensis, de ahí al Orrorin Tugenensis, para luego pasar al Australophitecus Afarensis, a continuación al Australophitecus Africanus y, por último, al Homo Ergaster, último eslabón de la cadena en el juego (por lo que hemos podido comprobar). Como se puede ver, hay saltos más que evidentes, ya que se han ignorado todos los Paranthropus, la mayoría de Australophitecus y buena parte de los Homo.

Otra parte muy interesante del juego es la fauna que nos encontramos, ya que competiremos por el espacio con especies muy diversas, tanto de herbívoros como de carnívoros. Veremos por ejemplo, facóqueros, gacelas o hipopótamos junto a tigres dientes de sable, cocodrilos o serpientes, entre otros. Sin embargo, pese a que el juego transcurre a lo largo de 8.000.000 de años, las especies presentes no cambian lo más mínimo, ni desaparecen, ni aparecen otras nuevas.

El juego presenta varias problemáticas, tanto a nivel histórico como a nivel de jugabilidad. El primero y más evidente es la repetición constante, que puede llegar a convertir el juego en algo aburrido, pero que a nivel histórico no deja de ser acertado. No obstante, hubiese sido más agradable si las cinemáticas repetitivas, como las de cambio de generación, se pudiesen saltar. Además, el juego genera una dificultad artificial, haciendo que de forma espontánea puedan aparecer tigres dientes de sable que ataquen nuestro asentamiento, de forma que toda nuestra partida puede acabarse abruptamente por un ataque inevitable. Además de esto, pese a que evolucionamos y nos encontramos con muchas especies, seremos el único grupo de homínidos en todo el mapa del juego, algo completamente absurdo, puesto que supone plantear que toda la humanidad surgió de un único grupo familiar con un máximo de 18 miembros. Tampoco nos encontraremos con gorilas o chimpancés, ambos descendientes de ese primer homínido que controlamos de hace 10.000.000 de años y que habitan África desde hace millones de años. Si bien es cierto que hubiese rebajado la dificultad introducir otros miembros de nuestra misma especie, habría ayudado a reforzar la idea del paso de presa a depredador que ocurre hacia la mitad del juego, con la transición al Australophitecus, y habría generado la oportunidad de que apareciese el conflicto entre diferentes grupos de homínidos por el acceso a los recursos si fuese necesario.

Se trata en definitiva de una idea interesante, pero con una ejecución un poco caótica que no termina de conseguir representar del todo bien la idea de la evolución humana. Plantea una extraña mezcla entre darwinismo y lamarckismo en el sistema de adquisición de habilidades que no es lógica. Además, tan solo representa a una reducidísima selección de especies de homínidos, por lo que, a menos que no se tenga ningún conocimiento sobre la hominización, tampoco se nos descubrirá nada nuevo. Sin embargo, presenta ideas originales y si os gustan los juegos de supervivencia, u os llama la atención esta etapa de la hominización, no podemos sino recomendarlo, ya que se trata, sin lugar a dudas, del mejor videojuego sobre la evolución humana (y también el único) hasta la fecha. Eso sí, si leyendo esto os habéis animado a probarlo solo os daremos un último consejo: no bajéis de los árboles.

 


[Imagen de portada extraída de: guiltybit.com]

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