Buscando elefantes por Guinea

Hay ocasiones en las que no es sencillo encajar una producción audiovisual en una categoría concreta porque tiene características de diversos géneros. Un interesante ejemplo de ello es Un día vi 10.000 elefantes, película del año 2015 que los propios autores -los directores Alex Guimerà y Juan Pajares- consideran como un “largometraje documental histórico”, pero cuyo guion está basado en una novela -no publicada-, Los elefantes en la luna, del autor ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel. Pese a la profusión de imágenes y personajes reales a lo largo de todo el film, la ficción también tiene un peso importante en la trama, empezando por el propio protagonista principal y narrador, Angono Mba.

A lo largo de la película se va relatando la casi desconocida “Expedición de Hermic Films”, una de las últimas expediciones realizadas en la actual Guinea Ecuatorial cuando aún era una colonia de España. Encargada por el régimen de Franco con el objetivo de retratar la vida en aquel territorio, el viaje se prolongó entre los años 1944 y 1946 bajo la dirección de Manuel Hernández Sanjuán, cineasta propietario de la productora Hermic Films, especializada en documentales de esta temática. Durante los 80 minutos de duración del film se van presentando diversos momentos de la expedición, desde la llegada en barco a África hasta la vuelta a la Península, pasando por las relaciones entre colonos y nativos, la construcción de carreteras y otras infraestructuras o la exploración de un territorio africano aun no del todo conocido, pese a que llevaba mucho tiempo bajo soberanía española. Todo ello, con el hilo conductor de la que se presenta como gran obsesión de Hernández Sanjuán, la búsqueda de un paradisíaco lago en donde se reúnen 10.000 elefantes, según decían algunos ancianos del lugar.

Un día vi 10.000 elefantes - Cartel.jpg
Imagen extraída de: filmaffinity.com

Aunque la construcción de pueblos o, sobre todo, la apertura de carreteras en medio de la selva era lo que más claramente mostraba la llegada de “la civilización” -como señala el protagonista, Angono Mba-, quizás tiene un mayor peso específico el choque entre mentalidades, entre dos formas de ver y entender el mundo. El primer ejemplo es la llegada de los exploradores a Guinea, cuando al bajar del barco son porteados a hombros o sentados en sillas por los nativos, que lo ven no como una humillación, sino como una muestra de hospitalidad. Más conflictos generan sus distintas concepciones del pudor y el honor, puesto que la costumbre de ir desnudas de cintura para arriba de las mujeres nativas implicó desavenencias y falta de entendimiento, e incluso algún caso de abuso sexual, aspecto que tiene cierto peso en la trama de Un día vi 10.000 elefantes.

Especialmente interesante dentro de las mentalidades es la religiosidad: se refleja bastante bien el proceso de penetración del Catolicismo en Guinea Ecuatorial -uno de los principales objetivos de la colonización-, con todo lo que ello implicaba. Pese a que la resistencia fue casi inexistente y que los bautismos de la población negra eran muy habituales, en realidad los nativos seguían aferrados a sus creencias animistas tradicionales, que coexistían con las católicas. El narrador explica que “aceptaban la Fe en lo que les beneficiaba”, pero cuando los sacerdotes se iban por las noches, los nativos volvían a sus amuletos. La relativa tolerancia con las costumbres anteriores -salvo por parte de los sacerdotes y misioneros, lógicamente más interesados en una conversión sincera y total- se hace evidente en que a los españoles les bastaba con que los negros “fueran obedientes” -según señala Angono Mba-, aunque en realidad no entendieran demasiado los aspectos doctrinarios del Catolicismo. De hecho, seguían llamando a sus sirvientes por su nombre nativo, aun después de ser bautizados con un nombre cristiano de su elección. También se reflejan a lo largo del film diversos aspectos de la religiosidad animista de algunas tribus guineanas, como la creencia en que los espíritus de sus antepasados fallecidos podían volver convertidos en animales, o la de que había lugares sagrados en los que no se podía caminar, otros en los que no se podía tirar piedras, etc.

Hernández Sanjuán en Guinea Ecuatorial
Imagen extraída de: 10000elefantes.com

Pero si hay un aspecto que quizás destaque por encima de los demás en Un día vi 10.000 elefantes es la reflexión sobre el proceso de colonización y sus implicaciones para los pueblos que lo vivieron. Y lo es porque se aleja tanto de la visión laudatoria que se tenía en Europa, por la que las potencias estaban mejorando la vida de los pueblos “atrasados”, como de la óptica más actual por la que se demoniza todo el proceso, casi sacralizando el modo de vida de los colonizados. Quizás esto quede especialmente bien reflejado cuando Angono Mba decide marcharse a España al perder la movilidad de sus piernas, puesto que la sociedad en la que vivía no estaba dispuesta a ayudarlo si él no podía contribuir como los demás. También se encarga de recordar que durante el dominio europeo se produjeron enormes injusticias, pero también que acabó generando beneficios para ambos grupos. Esa idea la resume en la frase “la colonización fue un parto muy doloroso, y por ello debemos apreciar al hijo que nació de ella”. Es muy poco habitual que una obra de temática histórica sea capaz de huir de los tópicos y profundice en las mentalidades y los procesos que trata, lo que convierte esta película en un producto bastante singular.

Hay que reseñar también la interesante página web oficial del proyecto, en la que se incluye un amplio catálogo de las fotografías y cortos realizados en la “Expedición de Hermic Films”, lo que es un recurso tremendamente interesante para todos aquellos que se quieran acercar al proceso de colonización español en África, aunque sea ya en un momento bastante tardío, a mediados del siglo XX.

Por lo tanto, se puede concluir que Un día vi 10.000 elefantes es un ejemplo singular de producto audiovisual histórico, sobre todo por el empleo de imágenes y documentos reales de aquella expedición -excepcional testimonio no solo de este hecho concreto, sino de todo el proceso colonial en Guinea Ecuatorial y, por extensión, en África-, pero también por su manera de profundizar en los  choques culturales que acabaron por configurar un mundo muy distinto.

Película completa: rtve.es


[Imagen de portada extraída de: rtve.es]

 

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