Mrs. America y la Segunda ola del feminismo

Resulta evidente que vivimos en un momento en que el que la historia de la mujer está cobrando cada vez más protagonismo en las producciones audiovisuales, especialmente mediante biografías de personajes femeninos ilustres. Madam C.J. Walker, Mary Read, Coco Chanel, Elisa y Marcela, Margaret Sanger o Katherine Johnson son solo algunas de las mujeres que hemos tenido ocasión de analizar, con mayor o menor acierto a la hora de describir la veracidad de los hechos que vivieron. Sin embargo, hay una producción en particular que ha conseguido ir más allá, analizando no sólo un grupo de nombres destacados, sino todo un movimiento feminista, así como su antítesis antifeminista.

Carteles promocionales de la serie. Fuente: Black Film.

Así, la serie Mrs. America, producida por FX, nos traslada a las décadas de 1970 y 1980 a uno de los escenarios políticos más importantes que ha tenido el movimiento feminista con la creación de la ERA (Equal Rights Amendment, en español Enmienda de Igualdad de Derechos), que proponía cambiar la Constitución de los EE. UU. para añadir cláusulas en materia de igualdad de género, aborto, derechos LGTB y, fundamentalmente, la protección de la mujer ante la ley en diversas materias clave como el mercado laboral, el divorcio, acceso a la educación o su independencia económica. Para ello, necesitaban que para el 22 de marzo de 1979 hubiese sido ratificado por 38 de los 50 estados, llegando a estancarse en 35 debido a la fuerte oposición que pusieron las corrientes más conservadoras. De este modo, se nos presenta una guerra abierta entre defensores y detractores de la enmienda, donde las batallas se libraban en despachos, congresos y medios de comunicación, con numerosos debates televisivos que alcanzaron un gran calado entre la población.

Entre las protagonistas, destaca la figura de Phyllis Schlafly, la más ferviente opositora del movimiento feminista y fundadora de Eagle Forum, una de las organizaciones más conservadoras del país, aún a día de hoy. Su principal arma fue la lucha por mantener la idea de la familia tradicional, donde el papel de la mujer se relegaba a ser una buena esposa y ama de casa. A pesar de ello, es interesante ver cómo en la serie no la convierten en una figura monotemática, sino que representan también otras preocupaciones que tenía, al ser una gran entendida en materia de defensa nacional, mostrándose crítica ante los acuerdos que mantenía el país por el control de armas con la Unión Soviética. Con todo, la trama central gira entorno a la figura de la mujer, lucha a la que se le suma una de sus mayores aliadas al movimiento, Rosemary R.Thompson, que llegó a trabajar a las órdenes de Reagan. Sin embargo, el personaje de Alice Macray (interpretado por Sarah Paulson) es ficticio, a pesar de compartir protagonismo con sus compañeras.

Comparación entre las protagonistas y las actrices que las interpretan. En orden de lectura occidental: Phyllis Schlafly, Jill Ruckelshausm, Gloria Steinem, Shirley Chisholm, Rosemary R.Thompson y Bella Abzug. Fuente: Otros Cines.

A favor de la ratificación encontramos muchos más nombres propios que coinciden en la realidad y en la ficción, alcanzando un gran nivel de detallismo. Destacan Shirley Chisholm (primera mujer negra en alcanzar el título de congresista, así como también primer candidato afroamericano en formar parte de una candidatura a la presidencia), Bella Abzug (congresista por Nueva York y principal organizadora del Congreso Nacional de Mujeres de 1977), Betty Friedan (autora en 1963 de La mística de la feminidad, esencial para comprender el auge del feminismo), Gloria Steinem (fundadora de la revista feminista Ms. y principal referente de la llamada Segunda ola del feminismo), Jill Ruckelshaus (política republicana que trabajó para la legislatura de Richard Nixon y que tuvo un papel importante para que la ERA tuviese mayor acogida en los círculos políticos de Washington) o Brenda Feigen Fasteau (abogada defensora de la promulgación de la ERA que mantuvo uno de los debates televisivos más recordados con Phyllis Schlafly, en el que participaban las parejas de ambas).

La Enmienda de Igualdad de Derechos contó con un apoyo social nunca visto hasta ese momento, llegando a su cénit en 1977 con el mencionado Congreso Nacional de Mujeres que, como bien muestra la serie, invitó a mujeres de todas las corrientes y fue clave para sentar las bases de regulaciones que irían aceptándose con el paso de los años, como el derecho del aborto o la protección de la orientación sexual de las mujeres, algo que nunca había tenido un foro tan amplio de discusión hasta ese día. Sin embargo, la fuerte oposición liderada por el Eagle Forum, con Pyllis Schlafly a la cabeza, consiguió que la Enmienda no fuese ratificada por suficientes estados, logrando así vencer la guerra feminista que la había lanzado a la fama.

Manifestantes a favor y en contra de la aprobación de la ERA en enero de 1982 en Florida. Fuente Smithsonian Magazine.

Mrs. America cuenta con una multitud de escenas y detalles que asombran por su gran similitud con la realidad, si bien dejamos a un segundo plano conversaciones privadas de la serie, que son fruto de la producción para profundizar en cada uno de los protagonistas. Ahora bien, el propio Eagles Forum salió a la palestra criticando abiertamente a la serie por partidista y por no ser un reflejo de la realidad en cuanto a la figura de Pyllis Schlafly. Tanto fue así, que fundaron la página web The Real Mrs. America, donde contrastan las escenas más polémicas con los archivos de la fundación, contando incluso con un canal de YouTube donde se demuestra con vídeos originales de la época cómo fueron los sucesos, comparándolos con la serie. Sin embargo, dichos sucesos los presentan cortados y, en muchas ocasiones, sacados de contexto para manipular los hechos con información sesgada.

A pesar de todo, resulta de sumo interés contar con un ejemplo que profundiza tanto en unos hechos de los que contamos con múltiples vídeos y noticias propias de la época, al haber sido un movimiento que apareció en múltiples programas de televisión de su momento, con sus protagonistas al frente. Asimismo, ayuda a perfeccionar el nivel de caracterización, con un detallismo que es digno de admirar, ya no sólo de las figuras principales de la trama, sino también de los personajes secundarios que marcan las distintas corrientes dentro del feminismo, con sus múltiples minorías representadas.


Enlaces de interés para conocer con mayor profundidad la comparación de la serie con la realidad, capítulo a capítulo:


[Imagen de portada extraída de MCM]

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