“Vivir de noche” entre gángsters en Ybor City

Mafiosos, tiroteos, robos, contrabando, sobornos, alcohol ilegal, traiciones… todos ellos son ingredientes muy típicos del cine negro, género que -sin ser histórico- suele situar su trama a finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, donde los gansgters campaban a sus anchas por buena parte de las principales ciudades de los Estados Unidos, escenario preferido de las producciones de Hollywood. Ejemplos hay muchos, pero hoy nos centraremos en una película en particular, Vivir de noche –Live by night en versión original-, estrenada en 2016 y basada en la novela homónima de Dennis Lehane, publicada apenas cuatro años antes. Proyecto personal de Ben Affleck -director, productor, guionista y actor protagonista-, en él encarna a Joe Coughlin, hijo de un jefe de policía de Boston que coquetea con la delincuencia y que acaba inmerso en el mundo de la mafia.

Aunque Vivir de noche no está basado en una historia real, y los personajes que se van sucediendo por la pantalla son ficticios, Ben Affleck sí muestra un cierto cuidado a la hora de reflejar el momento histórico en el que se enmarca la acción, mayormente la década de 1920: la expansión de los grupos mafiosos, su imbricación con las autoridades, las mentalidades y su evolución, el clima político…

Los primeros minutos de metraje trasladan la historia a Boston, donde las mafias irlandesa e italiana se disputaban el dominio de la ciudad y las actividades ilegales, en un clima de enorme violencia callejera, que se corresponde con la realidad de aquellos años. En este contexto es en el que se sitúa al protagonista, Joe Coughlin, que acaba relacionado con organizaciones criminales, pese al rechazo que esto le genera a su padre. Aunque está cerca de ser asesinado, sobrevive y acaba siendo enviado a Ybor City, en Tampa, en el estado de Florida, donde la mafia italiana trata de expandir sus tentáculos. Allí se refleja de nuevo un clima similar al de Boston, aunque con ciertas particularidades, como la presencia de otros grupos como los cubanos o el Ku Klux Klan, que no suelen ser tratadas en la mayoría de películas de este género, puesto que casi siempre suelen ambientarse en las grandes ciudades del noreste o, en ocasiones, de la costa oeste, dejando el Sur más de lado.

En cualquier caso, cabe destacar que en Vivir de noche no se hace especial hincapié en las distintas formas de violencia de ese mundo -aun sin dejarlas de lado-, sino que se le da mucho peso a otra realidad histórica sin la que no se entiende la mafia, como es la estrecha relación de esta con las autoridades del momento, que aceptaban su existencia a cambio de que restringieran sus actividades a zonas muy concretas de la ciudad, en donde gozarían de un amplio margen de actuación. En la película, de hecho, el jefe de policía de Tampa se lo deja claro de manera muy explícita a Joe cuando este llega.

También cabe destacar la ubicación de los hechos, Ybor City. A lo largo de toda la película se le da un gran peso a esta ubicación para así poder entender todas las dinámicas sociales y económicas que subyacen. Por ejemplo, al poco de llegar Joe al sur le comentan que en esa zona viven, sobre todo, cubanos y españoles, principalmente asturianos, trabajadores en su mayoría de la fábrica de tabaco. No se comenta con detalle, sin embargo, la historia completa del origen de esa zona: fue fundada por Vicente Martínez Ybor, un español que hizo fortuna a finales del siglo XIX en Cuba gracias al tabaco, y que decidió establecer una enorme fábrica de puros habanos en territorio estadounidense, que rodeó de viviendas y servicios para sus habitantes, todo ello vinculado a su empresa. Esta zona fue denominada Ybor City en su honor, y su éxito generó un fuerte crecimiento que la convirtió en una de las zonas más destacadas del actual centro histórico de Tampa.

Recreación de Ybor City. Imagen extraída de pinterest.com

La decisiva presencia de españoles en Ybor City también enlaza con otro proceso importante, como fue el de las masivas migraciones con hacia América de finales del siglo XIX e inicios del XX, que en Asturias -y en general en el noroeste peninsular- fue más acusado que en el resto de España. De hecho, la concentración de personas de un mismo origen era muy habitual, por un cierto efecto llamada, que llevó a que los asturianos no solo fueran una gran mayoría de la población, sino que incluso llegaran a crear distintas organizaciones y centros propios. Lo mismo sucedía con el resto de inmigrantes que iban llegando a la zona, algunos de ellos no muy bien visto por parte de la población local.

Enlazando con ello está otro elemento histórico relevante tratado en el film, el del auge del Ku Klux Klan, que venía gestándose desde hacía varias décadas y que en los años veinte llegó a su máximo esplendor. De hecho, en Vivir de noche uno de sus miembros dice expresamente que no pueden ser derrotados por haberse infiltrado en amplias y variadas capas de la sociedad, incluyendo banqueros, jueces o diputados. Los constantes enfrentamientos del Klan con las mafias también son reflejados con cierta crudeza y, de hecho, fueron una de las causas principales que llevó al debilitamiento de esa sociedad secreta. La ideología de la misma también se esboza en el film, aunque de una manera bastante genérica, a través de algunos personajes secundarios. Así, se muestra el profundo rechazo del KKK hacia la llegada de elementos no WASP -“White, Anglo-Saxon and Protestant”, o “blanco, anglosajón y protestante”-, como lo eran la mayoría de los inmigrantes. También su apoyo a la Ley Seca o prohibición de la producción, venta y consumo de bebidas alcohólicas.

Esta polémica ley también era muy importante para otros grupos conservadores, como es el conformado por la hija del jefe de policía local, que se opone de manera muy decidida a las actividades contrarias a la moral, como el alcoholismo o el juego, y que logra atraer hacia sus tesis a buena parte de la población local. Esto le genera bastantes problemas a Joe Coughlin, puesto que la principal actividad de la mafia a la que pertenecía era precisamente la distribución de alcohol ilegal. De todos modos, ante la perspectiva de la derogación de la Ley Seca, pronto decide reorientar el negocio hacia el juego, ya que parecía que pronto sería legalizado. De hecho, así fue en la realidad, ya que el estado de Florida acabó por permitirlo poco después, en el año 1931, por lo que incluso este aspecto concuerda bien con la época representada.

Tampoco se olvida Ben Affleck de reflejar el cambio de contexto político, económico y social derivado del Crack del 29 y la Gran Depresión, ya que los conflictos sociales, el incremento del desempleo, la necesidad de una reestructuración económica, etc. se hacen muy presentes hacia el final de la película. También podemos apreciar a lo largo de la misma muchos pequeños detalles llamativos para los aficionados a la Historia: la red de transportes de la época -coches, trenes, estaciones como la de Ybor City…-, la presencia de una cerveza sin alcohol de la marca Pablo -que efectivamente fue popular desde su creación en 1919, por la necesidad de las fábricas cerveceras de sobrevivir durante la Ley Seca- o las noticias del ascenso al poder de Hitler en Alemania -que se refleja en el film cuando el protagonista le comenta a un interlocutor que no cree que genere problemas, ya que a nadie beneficiaba una nueva guerra, muy en línea con el pensamiento de la primera parte del período de entreguerras en el que vivía-.

En definitiva, Vivir de noche, pese a no ser una película histórica como tal, si refleja bastante bien numerosos aspectos de los Estados Unidos de entreguerras, especialmente lo que rodeaba al mundo de la mafia, pero también esbozando otros muchos asuntos, como la inmigración, la economía, la sociedad o la política de aquellos momentos. Una buena muestra de que, incluso sin pretenderlo, el recurso a la Historia enriquece una narración que, de otro modo, podría tener un menor interés y, también, que para poder reflejar bien el pasado no solo hay que atender a grandes acontecimientos, sino recordar muchos otros elementos que suelen pasar desapercibidos, pero sin los que no se entenderían el pasado ni el presente.

[Imagen de portada extraída de: freakingeek.com]

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