Trópico: Gobernando el Caribe

¡Bienvenidos a Trópico! El Presidente os recibe con los brazos abiertos en su isla. Sus palmeras verde esmeralda, playas como el platino y mares cristalinos en los que se refleja el sol, como destellos de joyas y monedas de oro os invitan a pasar aquí vuestras vidas.

Trópico es una saga de videojuegos para PC que vio la luz en el año 2001 de la mano de PopTop Software. A lo largo de los últimos veinte años, se han publicado 6 entregas. La primera por la empresa ya mencionada, la segunda creada por Frog City Software, las tres siguientes por parte de Haemimont Games. La última parte, Tropico 6, ha sido desarrollada por Limbic Games. A grandes rasgos, se trata de una serie de videojuegos de gestión en los cuales manejaremos una república caribeña ficticia llamada Trópico controlando, como avatar, al presidente de la misma. El nombre de este avatar es, en un alarde de originalidad, El Presidente.

Desde un punto de vista humorístico y satírico veremos la evolución de esta isla desde la época colonial hasta llegar a la actualidad, dependiendo de las distintas entregas. En la primera entrega se podía elegir como avatares a varios personajes históricos, como Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara o Augusto Pinochet, aunque también a otros que poco o nada tuvieron que ver con la política, como el cantante alemán Lou Bega. Más adelante esta opción se vio eliminada y tan solo se permitía crear personajes personalizados.

Nuestro objetivo será enriquecer la isla, y a nosotros mismos, a lo largo del tiempo, mientras nos mantenemos en el poder utilizando todo tipo de mecanismos legales y no tan legales. Las opciones que tenemos para gestionar el país son variadas, al igual que nuestra forma de enfocar el gobierno. Tanto si queremos desempeñarnos como un dictador autoritario que depende del ejército para oprimir cualquier resistencia, como si preferimos una vía más “democrática” en la que mantengamos unas elecciones “libres” e “independientes”. Para avanzar necesitaremos mantener buenas relaciones internas y externas, así como ganar ingentes cantidades de dinero.

A nivel interior, deberemos mantener más o menos contentos a los habitantes de Trópico. Cada uno de ellos tiene sus necesidades e intereses, de forma que se irán agrupando en diferentes facciones: militares, capitalistas, comunistas, religiosos, ecologistas e intelectuales. Estos grupos han variado ligeramente a lo largo de la saga, pero son esencialmente estos cinco. Si están contentos, votarán por nosotros, si están enfadados, votarán en contra nuestra. Si están muy enfadados, organizarán guerrillas para echarnos de forma más expeditiva. A nivel exterior veremos cómo cambian las potencias del mundo. Durante la época colonial, el objetivo será llevarse lo mejor posible con la metrópolis, mientras que según vamos avanzando deberemos intentar encontrar nuestro lugar en un mundo dividido. Durante las guerras mundiales deberemos posicionarnos o bien con el Eje, o con los Aliados. En la época de la Guerra Fría, será EEUU o la URSS. En los tiempos modernos, como les llama el juego, tendremos una variedad de países con los que llevarnos bien o mal. Si bien no es excluyente, es difícil ser amigo de todo el mundo y muchas veces nos veremos obligados a elegir. Cuando nos aliamos con un país, es más fácil comerciar con ellos y nos ofrecerán mejores precios. Por otra parte, si nos llevamos mal con ellos, será más difícil negociar y más probable que nos invadan.

Durante el juego se nos hace un recorrido por los siglos XIX, XX y XXI. A lo largo del mismo, seremos espectadores y protagonistas de algunos de los acontecimientos más importantes de esta etapa. Si bien el principal objetivo es humorístico y paródico, eso no quita que nos puede aportar un foco interesante a la hora de ver cómo se desarrollan las influencias de grandes naciones sobre las colonias y antiguas colonias. Podemos ver la transición entre el modelo colonial e imperialista clásico hacia el modelo neocolonial actual. Si bien el juego se pierde en la caricatura, eso no impide ver los temas que trata. Es, sin duda, una obra recomendable para acercarse con un tono de comedia a la descolonización del caribe, así como a las causas de su situación actual. Siempre y cuando no os lo toméis demasiado en serio.


[Imagen de portada extraída de consolaytablero.com]

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