Cristina La Veneno

La industria de las series españolas lleva unos años imponiendo su marca y su sello de calidad, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Uno de los ejemplos recientes más sonados es, sin duda, la serie Veneno, estrenada en 2020 en Atresplayer Premium y exportada a EEUU y a Latinoamérica a través de HBO Max. Esta, a su vez, se basa en la novela “¡Digo! Ni puta, ni santa. Las memorias de La Veneno”, escrita por la periodista, documentalista y activista Valeria Vegas.

A través de sus ochos episodios, vamos saltando en el tiempo a diferentes etapas de la vida de Cristina Ortiz Rodríguez, más conocida como La Veneno. La popular y polémica figura pública aparece por primera vez en 1995 en el también popular y polémico late night show “Esta noche cruzamos el Mississippi”, de la mano de su presentador Pepe Navarro y de la reportera Faela Sainz, quien la descubrió haciendo un reportaje sobre la prostitución en el Parque del Oeste de Madrid. Sin embargo, resulta interesante que la producción nos traslada a mucho más atrás, para comprender de dónde surge esta mujer y por qué era así, ya desde su infancia en Adra, Almería. De este modo y de la mano de diferentes actores y actrices que la encarnan en sus diversas etapas de la vida, vamos conformando su personalidad y cómo vivía ella la relación con su cuerpo, su sexualidad, los medios de comunicación y el miedo al rechazo.

Uno de los aspectos más interesantes lo vemos precisamente en el reflejo de la prensa de finales de los 90, a través del citado Mississippi en Telecinco y su traslado a Antena3 con el nombre de “La sonrisa del Pelícano”. Siguiendo las apariciones de nuestra protagonista, somos testigos de los momentos de apogeo y de decadencia de estos programas, así como del cambio de mentalidad en la ética de la prensa. Tanto fue así, que este segundo programa fue cancelado fulminantemente a cuatro horas de emitirse por vulnerar el código deontológico de la cadena. La razón, tal como muestra la ficción, gira en torno al tratamiento que se le dio al vídeo sexual de Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, y que causó un gran revuelo en su momento, así como la participación mediática de Mario Conde. Tal fue el impacto, que a raíz de esta decisión se creó la figura del Defensor del Espectador, cambiando así el modo de hacer televisión en España.

La serie ha contado, además, con un gran número de testimonios de personas muy cercanas a Cristina, muchas de las cuales han participado activamente en el desarrollo de Veneno, asegurándose de visualizar con gran mimo a los detalles los diferentes aspectos que la conformaban. Tanta fue la inmersión de estos testigos, que muchos han participado directamente como actores, interpretándose a sí mismos o realizando cameos. Ejemplo de ello son el propio Pepe Navarro, las reporteras Faela Sainz y Machús Osinaga, sus amigas Paca la Piraña y Juani Ruiz e incluso miembros de su familia, como su hermano Paco y su sobrino, así como la propia biógrafa.

Las memorias de Cristina fueron relatadas por ella misma y recogidas en el ya citado libro de Valeria Vegas. A pesar de ello, está muy presente un halo de imaginación que ella misma exageraba, por lo que siempre hay que hacer un ejercicio de crítica a la hora de dilucidar si lo que contaba era cierto, una mera hipérbole o directamente una fantasía. La serie no pretende dejar de lado esta misma dualidad, marcando una línea muy difusa que separa realidad de ficción para mantener la esencia del personaje homenajeado, aunque es fácil entender en qué percepción nos movemos al avanzar el relato. Sin embargo, esta es una serie que hay que saber interpretar más allá, ya que no se trata solo del biopic de un personaje en concreto, sino de una crítica a la sociedad que le tocó vivir y que la terminó destruyendo. Desde una familia abusiva, pasando por la propia prensa que la utilizó como un juguete roto, su transición como mujer trans y cómo el rechazo de su época la abocó a la prostitución, así como el hecho de que tuviera que pasar tres años en una cárcel masculina donde sufrió abusos por no ser reconocido su género, sin olvidar cómo fue manipulada y abusada por sus novios, en particular el italiano Andrea Petruzzelli y el rumano Alin Bogdan Calin. Todos estos hilos se entretejen entre sí para que el espectador pueda entender mejor y sin prejuicios quién era Cristina Ortiz, La Veneno, con sus luces y sus sombras.


[Imagen de cabecera extraída de Cosmopolitan]

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