Tres caídas del Imperio Romano

En la Historia de Europa ha habido pocos acontecimientos que hayan resonado tanto a lo largo de los siglos como la caída del Imperio Romano. O si, pero desde luego ninguno ha tenido la presencia mediática de este. Tan grande ha sido su influencia que ha trascendido las barreras de la realidad, llegando a impregnar la ficción de sus hitos y características.

Son múltiples los ejemplos de grandes estados que, en la ficción, han llegado a controlar vastas extensiones de tierra para, debido a algún tipo de desgracia, acabar perdiéndolo prácticamente todo y ser recordados solo por sus grandes obras del pasado. Hoy os vamos a hablar de tres ejemplos concretos de fantasía, dos nacidas de la literatura y una originaria del mundo del videojuego. El Imperio de Tevinter, el Imperio de Valyria y el Imperio de Tolnedra.

Tevinter es una región y estado de Thedas, el continente en que se desarrolla la trama de la saga de videojuegos Dragon Age. Un estado en el que el poder es controlado por los magisters, una clase de magos que, liderados por el Arconte Imperial, dirigen toda la política. Por lo que se sabe de la Historia de Thedas, este país controló buena parte del continente en el pasado, pero tras un periodo de decadencia derivado de la Primera Ruina y tras la Primera Marcha Exaltada, se ha visto reducido a una sombra de lo que fuera en otros tiempos, con algunos de sus grupos políticos intentando restaurar la gloria perdida.

Por su parte, el Imperio de Tolnedra pertenece a la imaginación de David y Leigh Eddings, autores de la Belgariada y el Malloreon. En estas dos pentalogías, se nos muestra Tolnedra como un imperio ya decaído, cuyo único poder real reside en la fuerza de su ejército, sus legiones. Sin embargo, su mayor debilidad es su política interna, ya que múltiples casas pugnan por controlar este lugar caótico y las conspiraciones están a la orden del día.

Por último, tenemos a Valyria, ese imperio forjado a lomos de dragón, cuyos avances científicos y técnicos les llevaron a conquistar el continente de Essos en su totalidad. Surgido de la mano de George RR Martin, este inmenso estado conquistó a sangre y fuego un continente entero, fundando múltiples colonias y quemando ciudades. Para acabar desapareciendo, de la noche a la mañana, tras un cataclismo de proporciones apocalípticas.

Como podemos ver, cada uno de ellos tiene sus particularidades, pero también tienen mucho características en común, nacidas de nuestra Historia. En primer lugar, los tres presentan problemas internos derivados de una política conspiratoria, algo que, sin duda alguna, bebe de la imagen que los autores clásicos dan del Imperio Romano. Como puede ser el ejemplo de Calígula o Nerón, así como de los emperadores asesinados por sus guardaespaldas. Otro punto en común es que en los tres nos encontramos con países que han dejado para la posteridad grandes vías de comunicación que, aunque pasan los siglos, se siguen utilizando. Sin contar con las políticas expansionistas, ya sean económicas o militares, de los tres.

Otras características no son compartidas por las tres, pero si que son comunes al menos en dos. Por ejemplo, tanto Tevinter como Tolnedra cuentan con sus legionarios; al mismo tiempo, Valyria y Tevinter utilizan una lengua diferenciada y de cultura que no podemos evitar relacionar con el latín. También podemos ver, en Tolnedra y Valyria, como diferentes casas se enfrentan por el control de ese gran premio final: el trono imperial.

Sin embargo, hay algo que destaca sobre todo lo demás: en los tres casos, se invoca el nombre del imperio y su pasado como una forma de garantizar una legitimidad de gobierno. Para afirmar que ese pasado glorioso debe volver. El nombre se mantiene, al igual que el título, para sustentar esa idea de que, pese a que todo haya cambiado, al mismo tiempo, nada lo ha hecho. Como tevinteranos, tolnedranos y valyrios, tienen derecho a gobernar, ya que siempre lo han hecho. Y nadie va a discutir ese derecho, del mismo modo que nadie iba a discutir el derecho al trono de un individuo si se hacía llamar emperador o rey de los romanos. Ejemplo de ello es que, a día de hoy, seguimos usando al Imperio Romano como referencia para hablar de grandes estados que ya han decaído.

Tal vez no lo haya hecho…


[Imagen de portada propiedad de Alexandre Chaudret. Extraída de: artstation.com]

Un comentario

  1. No puedo dejar de pensar en otros ejemplos, aunque sea cogidos con pinzas. Como el imperio de Trantor en Fundación, En la saga de juegos Elder Scrolls o si me apuras los reinos de los elfos en la Tierra Media. O incluso el juego de mesa Twilight Imperium, donde te tiras 8 jugando para hacerte con un imperio alienígena bastante genérico.

    Eso sí, del último sí que hay una excepción: Dennis, el campesino anarco-sindicalistas de los caballeros de la tabla cuadrada sabe que el supremo poder ejecutivo procede la voluntad de las masas, no de una absurda ceremonia acuática.

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