¿Sabías que…? (XXVIII) El extraño caso del Dr. Jekyll, Mr. Hyde y el Deacon William Brodie

Las secciones de literatura clásica de librería y bibliotecas cuentan habitualmente con un nutrido número de ejemplares originados durante la época victoriana, periodo histórico comprendido entre 1837 y 1901 que recibe su nombre de la reina Victoria, soberana de Gran Bretaña e Irlanda y Emperatriz de la India. Esta etapa de la historia anglosajona es conocida tanto por su esplendor cultural como por el gran abismo social existente entre clases, caldo de cultivo de cruentos personajes como Jack el Destripador y grandes clásicos como Drácula, de Bram Stoker.

Entre estos clásicos cabe destacar El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, novela de Robert Louis Stevenson, publicada en 1886. Su historia, llevada en múltiples ocasiones al teatro, cine y televisión -caso por ejemplo de la película La liga de los hombres extraordinarios (2003) o Van Helsing (2004)-, nos remite al conflicto interno del ser humano, dividido entre el bien y el mal. Jekyll representaría la parte racional y bondadosa del ser humano, cuyo afán científico y de saber lo llevarían a crear un suero o brebaje que dividirá su propia persona en dos, dando lugar a Edward Hyde, un atroz criminal, representación de la inmoralidad, salvajismo y todo lo perverso en el ser humano. La obra, ambientada el Londres victoriano, habla de las consecuencias de la curiosidad científica, tema tratado con anterioridad por autores como Mary Shelley en su Frankenstein o el moderno Prometeo, publicado en 1818. Alude asimismo a la angustia existencial del hombre y a su búsqueda de conocimiento para llenar el vacío que esta genera.

Ahora bien, la inspiración de Stevenson para crear a este personaje de doble moral parece proceder de una figura histórica propia del ideario popular y la historia de Edimburgo: William Brodie (1741-1788). Burgués nativo de la capital escocesa, procedía de una respetable familia de abogados y hombres de negocios que, gracias a su trabajo y a sus influencias, se ganó el prestigioso título de Presidente de la Corporación de artesanos de la ciudad – Deacon of the Incorporation of Wrights -, formando parte asimismo del consejo de la misma.

 

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Fig. 1: Deacon Brodie’s Tavern (Edimburgo). Fuente: https://www.flickr.com/photos/7501678@N03/8410097103

Poco hacía sospechar por lo tanto que este cerrajero y fabricante de armarios, que día a día se relacionaba con algunas de las personas más ilustres de la ciudad, tuviese una doble vida, dedicándose a robar por las noches a sus propios clientes. La confianza depositada en su persona, así como el acceso a las llaves de numerosas viviendas, permitió a Brodie abrirse las puertas a todo tipo de botines, iniciando su senda criminal en 1768 con el robo de un banco, de que sustrajo un total de 800 libras, una cantidad nada desdeñable para la época.

Ese mismo año se aliaría con el inglés George Smith, sumando a la compañía al año siguiente al zapatero Andrew Ainslie y al ladrón John Brown. Hasta su captura en 1788 se dedicaron a desvalijar las viviendas del Old Town de Edimburgo, sustrayendo no solo dinero sino también bienes, contándose entre sus mayores gestas el robo a una joyería y a una tabaquería, así como de una considerable cantidad de té, un bien muy preciado y de gran valor en la época.

Su suerte se vio truncada al cambiar su modus operandi, durante un intento de robo por la fuerza, sin llave y armados, durante el cual fueron sorprendidos. Alarmado por la captura de Brown y sus compañeros, Brodie huiría a Londres, embarcándose destino a Ámsterdam. Pero la orden de búsqueda y captura que pendía sobre su cabeza hará que sea repatriado a Escocia, donde será juzgado por sus crímenes, demostrándose su culpabilidad en base a las armas y las copias de las llaves localizadas en su taller. Será colgado junto con Smith en 1788 en el Lawnmarket, frente a la que se calculó que fue la mayor masa de gente presente en una ejecución en la ciudad, que habría rondado las 40.000 personas.

La historia de Brodie se convertiría con el tiempo en una más de las leyendas de la ciudad, aún contada en la actualidad para diversión y deleite de los turistas, ante el pub que ha heredado su nombre, que muestra, mediante un juego de perspectiva, las dos caras del criminal. Stevenson fue uno más de los maravillados por este personaje, al cual retrató un siglo más tarde en su poco afamada obra de teatro Deacon Brodie or the Double Life (1886). Un nuevo intento de representar esta doble personalidad originaría su obra culmen, The Strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, convirtiéndose automáticamente en un clásico de la literatura universal; eclipsando incluso a la historia que le dio origen, pero que todavía es posible encontrar entre sus páginas, así como en los más recónditos callejones de la Royal Mile de Edimburgo.


Enlaces de interés:

http://www.bbc.com/news/uk-scotland-31018496

https://www.thevintagenews.com/2017/09/15/william-brodie-edinburghs-real-dr-jekyll-and-mr-hyde-who-was-both-gentleman-and-thief/

https://lilianacosta.com/el-extrano-caso-del-dr-jekyll-y-mr-hyde/


[Imagen de portada extraída de: https://www.vix.com/]

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