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“Gunpowder”, una miniserie con olor a pólvora e Historia

El pasado año 2017 la BBC estrenó Gunpowder (en español, “Pólvora”), una miniserie de tres episodios sobre uno de los sucesos históricos con mayor presencia en la cultura popular británica, la “Conspiración de la pólvora” de 1605. De hecho, ese intento de atentado -por el cual un grupo de católicos trató de hacer explotar el Parlamento inglés, estando allí el rey anglicano Jacobo I y el resto de autoridades- es rememorado cada año en la “noche de Guy Fawkes”, en la que se queman figuras de personajes odiados por el pueblo, pero que durante siglos se centraba en el desprecio por aquel conspirador, cuya imagen se ha vuelto conocida recientemente en el resto del planeta gracias a la máscara de “V de Vendetta” empleada por el grupo Anonymous.

Según señalaron en diversas entrevistas actores y productores, en Gunpowder se trató de ser totalmente fiel a la Historia. Y esta conexión con el pasado no estaría solo en la propia temática, sino también en la figura de Kit Harington, actor que interpreta al principal protagonista, Robert Catesby, puesto que en realidad es un antepasado directo suyo. Sin embargo, como suele suceder en estos casos, los creadores de esta miniserie se tomaron bastantes más licencias de las que reconocen, aunque sí haya elementos muy bien representados. En primer lugar hay que referirse al contexto en el que se gesta la “Conspiración de la pólvora”, un clima de represión y miedo sobre la población católica en la Inglaterra de Jacobo I, monarca anglicano que había accedido al trono inglés en 1603 -ya era rey de Escocia desde 1567-. Las multas e incluso las ejecuciones públicas de aquellos que se manifestaban fieles al Papa eran habituales, así como la obstinación por hacer desaparecer a los jesuitas, como se refleja ya desde los primeros minutos en Gunpowder. Además del contexto social del momento, hay otros aspectos que efectivamente se reflejan bien en esta serie, como la situación internacional de principios del siglo XVII, con las tensas relaciones diplomáticas entre España e Inglaterra que, si bien aun estaban inmersas en la Guerra anglo-española desde 1585, trataban de alcanzar un acuerdo que les permitiera recuperarse del esfuerzo bélico y sus gastos. De hecho, la paz con su rival tradicional era el principal objetivo de Jacobo I, como se muestra de manera recurrente.

Hay, además, otros elementos que denotan el trabajo de investigación previo, como todo el proceso de gestación del atentado, desde el papel de sus principales protagonistas -Robert Catesby, Guy Fawkes, Thomas Percy, Thomas Bates, Robert Wintour, etc.- hasta la preparación de los barriles de pólvora en un sótano al lado del Parlamento, pasando por el fallido viaje realizado por algunos de los conspiradores a España con el objetivo de garantizarse el apoyo de Felipe III una vez se iniciaran los enfrentamientos entre católicos y anglicanos tras el atentado (eso sí, aunque el viaje se produjo, Catesby no fue uno de los que se desplazaron, pese a lo que se muestre en la serie). También está muy logrado todo lo referente al desenlace de la conspiración y de aquellos que toman parte en ella: la detención de Fawkes en el sótano, la huida de buena parte de los implicados hacia las Midlands, la labor policial de Richard Walsh, hasta los más pequeños detalles referentes a la lucha en la Holbeche House de Staffordshire -en la que varios conspiradores como el propio Catesby mueren, y otros son apresados tras oponer resistencia- o, finalmente, la ejecución de todos los detenidos, que acaban desmembrados y con sus cabezas clavadas en picas.

Gunpowder
Imagen extraída de: radiotimes.com

En cuanto al retrato de todos los personajes que van apareciendo a lo largo de los tres episodios de Gunpowder, en general también se nota el estudio previo, puesto que están bastante bien reflejados en cuanto a su físico y sus actos, aunque en ocasiones los creadores se tomaron ciertas libertades. El principal protagonista, Robert Catesby, efectivamente había visto su fortuna y su posición menguadas en los años anteriores por su abierta oposición al anglicanismo y a la elección de un escocés para el trono de Inglaterra, lo que facilitó su radicalización. El más conocido Guy Fawkes se representa de una manera mucho más vaga, aunque se refleja su pasado como militar en Flandes y su radical catolicismo. También es recurrente la presencia de Henry Garnet, principal autoridad jesuita en Inglaterra y amigo personal de Catesby que, como se muestra en la serie, se opone a los planes de los conspiradores, aunque esto no evita que acabe siendo detenido y ejecutado por las autoridades. Del rey Jacobo I Estuardo es del que se muestra una semblanza más parcial, ya que algunas facetas de su carácter y pensamiento sí se hacen muy explícitas -sus rasgos físicos, su deseo de alcanzar la paz con España, la relativa influencia de la que dejaba disfrutar a Robert Cecil en la corte, sus probables inclinaciones homosexuales, etc.-, otras son obviadas -sobre todo sus enormes intereses intelectuales y arraigadas creencias religiosas-. En cuanto al mencionado Cecil, destaca su acertada caracterización física, con su espalda torcida, pero también la correcta representación de sus posturas políticas como principal consejero del monarca inglés. También hay que citar al principal personaje español de la trama, Juan Fernández de Velasco, condestable de Castilla en aquellos años, y que tuvo un papel muy destacado en las negociaciones de paz, si bien su participación en el desarrollo de la trama parece que se ha adaptado a las necesidades del guión, y posiblemente no sea del todo exacta.

También encontramos una buen número de pequeños detalles -posiblemente muchos más de los que parece- que resultan curiosos y que pueden ser correctos, como el renovado estandarte de Jacobo I como soberano inglés, irlandés y escocés o la reiterada presencia en despachos de Inglaterra y España de un planisferio concreto, el del “Theatrum Orbis Terrarum” del cartógrafo flamenco Abraham Ortelius, muy popular desde su publicación a finales del siglo XVI.

Sin embargo, también hay una serie de elementos en los que se denota que la Historia se vuelve algo maleable en manos de los productores cuando puede entorpecer un guión. Este es el caso del Tratado de Londres de 1604, por el que se pone fin a la guerra entre España e Inglaterra. No es incorrecto el tratamiento de ese acuerdo -como las condiciones más o menos favorables a los españoles, la renuncia de Felipe III a garantizar la defensa de los católicos en suelo británico o la propia participación de Cecil o Fernández de Velasco-, pero si la fecha, y esto tiene un peso clave en la trama: según la serie, la firma se produjo tras el fracaso de la conspiración de la pólvora, y de hecho el desmantelamiento de esta era imprescindible para que el tratado se pudiera producir, lo que no fue cierto. Y tampoco falta un elemento que parece imprescindible en cualquier producción anglosajona en la que se hable de España: la Leyenda Negra. En este caso, se muestran dos autos de fe privados, celebrados en un patio de El Escorial, en donde se quema a dos judíos vestidos con sendos sambenitos. Sin embargo, además de que este desenlace era mucho menos corriente de lo que se piensa, las ejecuciones nocturnas en un monasterio parecen un mero recurso para aderezar la trama.

Así, en Gunpowder nos encontramos un ejemplo de miniserie histórica bastante fiel a los hechos que narra -sin duda la labor como guionista del historiador Ronan Bennett ha influido mucho-, aunque con algunos elementos modificados para adecuar el pasado a la trama que se pretende contar. Sin embargo, y aun pese a estos errores, sí que puede ser muy interesante para todos aquellos interesados por aquel período histórico, o por encontrar lo que hay detrás de la cultura popular contemporánea que, como siempre, bebe del pasado.


[Imagen de portada extraída de: cinergiaonline.com]

¿Sabías que…? (XXIX) “The Handmaid´s Tale” y el ferrocarril subterráneo

Una de las series con mayor éxito en los dos últimos años es The Handmaid’s Tale (en  España, El cuento de la criada), adaptación de la novela homónima de Margaret Atwood, y que este jueves finaliza su segunda temporada. Se trata de una producción ambientada en un futuro distópico en el que la natalidad ha caído en picado por la esterilidad de la mayor parte de la población. Ante esta situación, un grupo ultraconservador logra establecer una sociedad teocrática en un nuevo estado, Gilead, que se establece sobre el antiguo territorio de los Estados Unidos. El nuevo modelo social relega a las mujeres a labores eminentemente domésticas, y da lugar a la aparición de las “criadas”, mujeres fértiles consideradas indignas por su modo de vida, que son destinadas a dar a luz a los hijos de la nueva élite gobernante, los “comandantes”. Una de estas “criadas” es June / Offred (o Defred, en la versión española), protagonista de la serie y cuya trayectoria nos llevará a conocer “Mayday”, una organización clandestina que ayuda a escapar de Gilead a aquellos que así lo desean, y que está claramente inspirada en el “ferrocarril subterráneo” del siglo XIX.
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Fig. 1: Rutas del “Ferrocarril subterráneo”. Fuente: wikipedia.org

Como resulta lógico, cualquier tipo de régimen represor que limita la salida de los ciudadanos de su territorio acaba viendo surgir grupos opositores clandestinos que tratan de ayudar a huir hacia otros lugares a aquellos que se sienten oprimidos. Ejemplos de ellos ha habido muchos en la Historia y, aunque a priori cualquiera pudo servir de inspiración para “Mayday”, hay ciertos elementos que indican que el principal referente es el “ferrocarril subterráneo”. Esta organización, que tenía como principal cometido permitir la huida de los esclavos negros de los Estados Unidos, se desarrolló desde principios del siglo XIX hasta el año 1865, cuando tras el fin de la Guerra de Secesión la esclavitud es oficialmente abolida. Aunque la jerga ferroviaria que empleaban sus miembros -y que acabó dándole nombre- no se usa en “Mayday”, si hay algunos elementos que hacen evidente la vinculación entre ambas, como el hecho de que las rutas de escape sean muy similares, puesto que los puntos de origen eran los mismos y el destino final en ambos casos era Canadá: en el siglo XIX debido a una abolición más temprana de la esclavitud en aquella colonia británica, y en el caso de la distópica Gilead, porque los canadienses acogieron a buena parte de los emigrados por razones ideológicas -de hecho, allí se establece una gran colonia bautizada como “Little America”-, y desde un primer momento el gobierno de ese país se opuso al nuevo régimen de su vecino del sur. Asimismo, y aunque oficialmente en Gilead la esclavitud como tal no se reconoce, a efectos prácticos es un estado policial en el que no existe la libertad para la mayor parte de la población, y la situación de las “criadas” se puede calificar sin duda alguna como de esclavitud, al no ser dueñas de su propia existencia y deber obediencia absoluta a sus comandantes.

Debido a que el argumento está más desarrollado que en la novela original, desconocemos cómo evolucionarán los acontecimientos en las siguientes temporadas -el rodaje de una tercera ya está confirmado- y si habrá nuevas referencias a elementos históricos, aunque no sería extraño, debido a que, como comprobamos siempre en El Octavo Historiador, al final el pasado siempre acaba siendo una fuente inagotable de ideas y referentes, para lo bueno y para lo malo.


Imagen de portada extraída de cinergiaonline.com

Wendigos: folclore y realidad.

Es bastante común en videojuegos y series actuales la aparición de seres mitológicos de culturas de poblaciones norteamericanas como es el caso del Wendigo o Windigo. Esta criatura está relacionada con la práctica del canibalismo, ya sea de origen ritual o por la necesidad de sobrevivir.

La leyenda que da origen a este ser es natural de los pueblos de la Costa Este y de la Región de los Grandes Lagos en Estados Unidos y Canadá. Debido a su presencia en diferentes tribus es bastante común las diferencias descriptivas respecto a este ser y su origen. Sin embargo, a rasgos generales, el wendigo es una criatura humanoide y maligna que practica el canibalismo.

En algunos casos, los humanos son los que se transforman en esta criatura. Algunas leyendas consideran que aquellas personas que cometen canibalismo se transformarían en la bestia, mientras que otras consideran que simplemente puede pasarle a personas que se pasen de codiciosas, excesivamente envidiosas o glotonas, pues esta criatura representa este tipo de excesos. También existe la creencia de que las personas poseídas por el espíritu de esta bestia pasen a transformarse en la misma.

Tal y como hemos mencionado anteriormente es un recurso muy utilizado en la cultura popular desde la literatura, cine y series hasta videojuegos, como es el caso de Until Dawn (2005), donde los wendigos son algunos de los enemigos de la historia, los cuales atacan a las personas durante la noche (con una vista basada en el movimiento al estilo Jurassic Park) para luego comérselas. Estos wendigos son invocados al practicar canibalismo en las montañas en las que se desarrolla el juego, y sólo pueden morir si primero se les ataca con fuego, para poder así ablandar su carne y atravesarla. Sin embargo hay que tener cuidado, pues al morir liberan su espíritu y es peligroso. Esto podría estar asociado a la parte del mito original en que se dice que una persona poseída por el espíritu podría transformarse en esta criatura.

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Wendigos en Until Dawn. Fuente: Wikia

Sin embargo no es el único recurso en el que podemos verlo, pues es bastante común en series de televisión con temática paranormal o sobrenatural, como la serie homónima Supernatural (2005 – actualidad), o Teen Wolf (2011 – 2017). Aunque sin duda uno de los ejemplos más “vintage” es el caso de Embrujadas (1998-2007), donde en el capítulo 12 de la primera temporada se enfrentan a una wendigo, aunque en realidad tanto su caracterización como algunos aspectos de su transformación responden más a la de los hombres lobo (luna llena y excesivo vello corporal), conservando sólo la necesidad de alimentarse de carne humana, concretamente el corazón.

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El libro de las Embrujadas, leyenda de El Wendigo. Fuente: Captura de la serie

Pero en la realidad, es que este ser mitológico o del folclore podría estar basado en una enfermedad real (prionopatía), al igual que en el caso de los hombres lobos (hipertricosis). Las enfermedades priónicas, que se pueden transmitir mediante el canibalismo producen fallos neurológicos que podrían dar lugar a conductas agresivas. Esto podría explicar la locura que se asocia al wendigo y su relación con la antropofagia.


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Lore: Folclore con historia (se tratan los Wendigos en el Podcast)

Estás para comerte: Holocausto caníbal y la antropología


[Imagen de portada: Extracto del diario de John Winchester, serie Supernatural. Fuente: WbShop]

¿Sabías que…? (XXVI): Willie tenía razón

Todos recordamos al barbudo y desaliñado Willie, el encargado de mantenimiento escocés en la escuela de primaria de Springfield. Concretamente, esta entrada trata sobre una de sus frases más célebres. Nos referimos, por supuesto, al momento en que dice: “Los hermanos y las hermanas son enemigos por naturaleza, como los ingleses y los escoceses, o los galeses y los escoceses, o los japoneses y los escoceses, o los escoceses y otros escoceses. ¡Malditos escoceses, han destrozado Escocia!”.

No nos vamos a parar demasiado en la referencia a la rivalidad entre hermanos, ya que nuestra historia está plagada de ellas: Carlomagno y Carlomán; Sancho IV, García II y Alfonso VI; Isabel la Católica y Enrique IV; Rómulo y Remo; Juan sin Tierra y Ricardo Corazón de León… las cuales hemos podido ver en diversas obras de ficción: Crusader Kings II, Cordeluna o Isabel.

La parte que vamos a analizar es acerca de las rivalidades de los escoceses, excluyendo la japonesa, de la cual no tenemos constancia en la Historia, más allá de la 2ª Guerra Mundial, cuando estuvieron en bandos opuestos. Sin embargo, desde el intento de conquista de Escocia por parte de Eduardo I el Zanquilargo a finales del siglo XIII y la primera guerra de Independencia escocesa a principios del siglo XIV, se desarrolló una rivalidad constante entre los escoceses y los ingleses, que estaban apoyados por los galeses.

Este enfrentamiento duró hasta principios del siglo XVII, cuando Jacobo I fue coronado como Rey de Inglaterra, formando una unión personal con él a la cabeza. Esta unión derivó en el Acta de Unión que acabó unificando ambos reinos en uno solo en 1707. Esto causó que Escocia quedase finalmente bajo el gobierno de reyes ingleses y, lo que no consiguió el Zanquilargo por las armas, lo entregó el Parlamento escocés a cambio de sobornos bajo la dirección de una reina escocesa, todo ello basado en la idea de unificación de un rey escocés.

Pese a que los términos del Acta de Unión fueron más complejos, desde el punto de vista de los independentistas escoceses de la época se puede afirmar: ¡Malditos escoses, han destrozado Escocia!


[Imagen de portada extraída de: Scotlandnow.dailyrecord.co.uk]

Lore: Folclore con historia

Ficha técnica:

Título: Lore
Año: 2017
Producción: Amazon Studios / Propagate Content / Valhalla Entertainment
Creador: Aaron Mahnke
Duración: 6 episodios (40 min)
País: EE.UU.

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Las leyendas propias del folclore popular, así como la superstición, nacen a menudo de hechos que ocurrieron en la realidad, a pesar de sufrir alteraciones con el paso del tiempo que las empañan de misticismo y de sucesos difíciles de explicar. Aaron Mahnke nos narra, de este modo, un caso diferente en cada capítulo, intentando explicar la historia real que rodea a algunos de estos sucesos.

El formato de la serie se divide entre la interpretación del relato y las explicaciones del propio Mahnke como narrador, que nos explica qué nos dicen las fuentes al respecto, con un cuidado trabajo de documentación. En el primer capítulo, por ejemplo, nos presenta el origen de la “tapefobia”, o miedo a ser enterrado vivo, tema que preocupaba sobre todo en el siglo XIX y del que también escribió Edgar Allan Poe en “El entierro prematuro”. Con ello aprendemos distintas técnicas en las tumbas que permitían saber si alguien fue enterrado antes de tiempo, como la inclusión de una campana que podía ser movida desde el interior del ataúd. También la razón por la que existían salas de espera mortuorias, donde los cuerpos de los fallecidos esperaban a presentar signos de descomposición para poder ser declarados oficialmente muertos. Este miedo se acrecentó con la idea de la existencia de los vampiros, popularizada por Bram Stoker a finales de siglo.

Por otro lado, tal como se refleja en el resto de episodios, en muchas ocasiones se usaba la presencia de demonios y brujas como causantes de los males que sucedían en el momento. A día de hoy, en cambio, encontramos que detrás de estos seres malignos se escondían realmente enfermedades, en su mayoría mentales, además de servir como escusa para justificar el sometimiento del poder del hombre sobre la mujer, víctima de un porcentaje muy elevado de estos casos. Hasta hace no tanto, si una mujer sobresalía por su rebeldía, inteligencia, independencia o sencillamente por querer ser algo diferente a lo impuesto, podía fácilmente ser internada en un psiquiátrico por petición de su marido o de su padre.

Ejemplo de ello fue Bidget Cleary, irlandesa de finales del siglo XIX que fue quemada viva por su marido, quien creía que esta había sido sustituida por las hadas según una superstición local. Otro caso es el de Rosemary Kennedy, hermana del presidente americano JFK, víctima de una técnica que puso de moda el Dr. Walter Freeman en los años 40: la lobotomía cerebral, que le causó secuelas permanentes.

Estos y otros casos, son tratados con especial detalle a través de los seis capítulos de Lore, que se complementan con el podcast que creó el propio autor en 2015 y del cual surgió la idea de la serie. Este cuenta, hasta la fecha, con 82 episodios de media hora de duración aproximada, y guarda el mismo enfoque que la versión televisiva.


[Imágenes extraídas de http://www.filmaffinity.com y de http://www.vox.com]

Fariña en la Galicia de los 80

Esta reseña trata sobre el primer capítulo de la serie Fariña,  las afirmaciones realizadas en la reseña se refieren a los personajes de dicho capítulo y no a los personajes reales.

Ayer asistimos a uno de los estrenos más esperados y rodeados de polémica de los últimos tiempos en España. Se trata de la serie Fariña, de la productora Bambú Producciones, emitida por Antena 3 y basada en el libro homónimo de Nacho Carretero.

La serie nos acercará a la Galicia de los años 80, más concretamente a la Ría de Arousa y tratará el tema del narcotráfico en la costa gallega, así como de sus principales protagonistas: Manuel Charlín, Laureano Oubiña y Sito Miñanco, entre otros nombres.

El capítulo comienza en 1990, con la detención tanto de Charlín como de Oubiña, interpretados por Antonio Durán “Morris” y Carlos Blanco respectivamente, aunque dichas detenciones tuvieron lugar realmente en 1989. Inmediatamente se nos traslada a comienzos de los ochenta, con un Sito Miñanco, encarnado por Javier Rey que está comenzando a introducirse en el contrabando de tabaco. A medida que avanza el capítulo se nos introduce, a través del personaje de Javier Bustelo, interpretado por Chechu Salgado, el contrabando de hachís.

Precisamente el hachís origina los primeros problemas en la “cooperativa” de traficantes de tabaco, especialmente entre Charlín y Oubiña contra Terito, a quien da vida Manuel Lourenzo. Hacia el final del capítulo se menciona por primera vez el tráfico de cocaína, cuando Sito Miñanco se traslada a Panamá y comienza a establecer contactos para traer la fariña a Galicia.

A nivel de ambientación la serie es inmejorable, hemos mencionado ya a varios de los actores, todos ellos gallegos, su caracterización es muy exacta, se reflejan además acentos y detalles lingüísticos, lo cual favorece la inmersión en el ambiente.

La serie es bastante exacta en lo que se refiere a los hechos, si bien no podemos afirmar la participación real de algunos de los personajes en las actividades que se les ve llevar a cabo en la serie, si que podemos afirmar que, representa correctamente la evolución del narcotráfico: comenzando por el llamado Winston de batea, hasta la introducción del hachís y la cocaína. Para ello se hace un salto temporal entre 1980 y 1983, momento cuando comienza la relación de Miñanco con Panamá.

Además de la representación del comienzo del narcotráfico, este primer capítulo hace una introducción al contexto gallego del momento y a los motivos que llevaron a muchos pescadores a “reconvertirse” en traficantes o en pilotos para llevar a cabo las descargas. Se muestra en la serie como, tanto policías como marineros se ven envueltos en sobornos y trabajos para el grupo de Terito.

Si queréis acercaros al tema del narcotráfico en Galicia y os está costando conseguir el libro de Nacho Carretero os recomendamos, sin ninguna duda, que veáis esta serie. Sin daros cuenta os encontrareis sumergidos en el ambiente del narcotráfico gallego de los 80. Esperamos no tener una serie hablando del mismo problema entre 2020 y 2030.

 


[Imagen de portada extraída de: elespañol.com]

Futuroma: Análisis histórico-artístico de un capítulo de Futurama

Leonardo Da Vinci es seguramente el máximo representante del Renacimiento. Sus investigaciones en numerosos campos cautivaron a sus coetáneos y todavía hoy, su figura suscita una enorme admiración. Algunos de sus estudios son considerados demasiado avanzados para su época y esto, junto con algunas incógnitas presentes en sus obras artísticas, dieron lugar a la teoría de que Leonardo podría ser un extraterrestre (hipótesis de los antiguos astronautas o de los alienígenas ancestrales). Esta hipótesis, carente de base científica, ha sido aprovechada por los guionistas de Futurama para elaborar un episodio en el que conoceremos al propio Leonardo, veremos algunas de sus obras y visitaremos algunos de los monumentos más conocidos de la ciudad de Roma.

Futuroma: Análisis histórico-artístico de un capítulo de Futurama por Diego González Montero


[Imagen de portada extraída de: wikia.net]