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La Historia en los videoclips (Parte 1)

La música desde sus orígenes se hizo para ser disfrutada con los oídos y también con el cuerpo a través de la danza y así continuó a lo largo de los siglos hasta que llegaron los años 20. En esta década se exploran nuevos horizontes en la música y se decide que además de lo sonoro, se le debería añadir a las canciones imagen. Esto le aportó a la música otra dimensión con la que disfrutarla.

Hoy en día la calidad técnica de estos videoclips es de tal magnitud que casi se asemeja al cine, y por esto mismo, no es de extrañar que se hayan ido explorando temas ya tratados por este anteriormente, como, por ejemplo, la Historia. Como historiadores, nuestra función es buscar estos videoclips con trasfondo histórico, pues son múltiples los ejemplos que usan la Historia (con mejor o peor acierto) como fuente de inspiración. En el presente artículo vamos a centrar el análisis en tres de ellos, Remember the Time (Michael Jackson), Dark Horse (Katy Perry) y Centuries (Fall Out Boy), en los que episodios de la antigüedad se usan como fondo para las canciones.

La Historia en los videoclips (Parte 1)


[Imágenes de portada extraídas de: blogspot.comblogspot.com y diymag.com. Collage de elaboración propia]

“Gunpowder”, una miniserie con olor a pólvora e Historia

El pasado año 2017 la BBC estrenó Gunpowder (en español, “Pólvora”), una miniserie de tres episodios sobre uno de los sucesos históricos con mayor presencia en la cultura popular británica, la “Conspiración de la pólvora” de 1605. De hecho, ese intento de atentado -por el cual un grupo de católicos trató de hacer explotar el Parlamento inglés, estando allí el rey anglicano Jacobo I y el resto de autoridades- es rememorado cada año en la “noche de Guy Fawkes”, en la que se queman figuras de personajes odiados por el pueblo, pero que durante siglos se centraba en el desprecio por aquel conspirador, cuya imagen se ha vuelto conocida recientemente en el resto del planeta gracias a la máscara de “V de Vendetta” empleada por el grupo Anonymous.

Según señalaron en diversas entrevistas actores y productores, en Gunpowder se trató de ser totalmente fiel a la Historia. Y esta conexión con el pasado no estaría solo en la propia temática, sino también en la figura de Kit Harington, actor que interpreta al principal protagonista, Robert Catesby, puesto que en realidad es un antepasado directo suyo. Sin embargo, como suele suceder en estos casos, los creadores de esta miniserie se tomaron bastantes más licencias de las que reconocen, aunque sí haya elementos muy bien representados. En primer lugar hay que referirse al contexto en el que se gesta la “Conspiración de la pólvora”, un clima de represión y miedo sobre la población católica en la Inglaterra de Jacobo I, monarca anglicano que había accedido al trono inglés en 1603 -ya era rey de Escocia desde 1567-. Las multas e incluso las ejecuciones públicas de aquellos que se manifestaban fieles al Papa eran habituales, así como la obstinación por hacer desaparecer a los jesuitas, como se refleja ya desde los primeros minutos en Gunpowder. Además del contexto social del momento, hay otros aspectos que efectivamente se reflejan bien en esta serie, como la situación internacional de principios del siglo XVII, con las tensas relaciones diplomáticas entre España e Inglaterra que, si bien aun estaban inmersas en la Guerra anglo-española desde 1585, trataban de alcanzar un acuerdo que les permitiera recuperarse del esfuerzo bélico y sus gastos. De hecho, la paz con su rival tradicional era el principal objetivo de Jacobo I, como se muestra de manera recurrente.

Hay, además, otros elementos que denotan el trabajo de investigación previo, como todo el proceso de gestación del atentado, desde el papel de sus principales protagonistas -Robert Catesby, Guy Fawkes, Thomas Percy, Thomas Bates, Robert Wintour, etc.- hasta la preparación de los barriles de pólvora en un sótano al lado del Parlamento, pasando por el fallido viaje realizado por algunos de los conspiradores a España con el objetivo de garantizarse el apoyo de Felipe III una vez se iniciaran los enfrentamientos entre católicos y anglicanos tras el atentado (eso sí, aunque el viaje se produjo, Catesby no fue uno de los que se desplazaron, pese a lo que se muestre en la serie). También está muy logrado todo lo referente al desenlace de la conspiración y de aquellos que toman parte en ella: la detención de Fawkes en el sótano, la huida de buena parte de los implicados hacia las Midlands, la labor policial de Richard Walsh, hasta los más pequeños detalles referentes a la lucha en la Holbeche House de Staffordshire -en la que varios conspiradores como el propio Catesby mueren, y otros son apresados tras oponer resistencia- o, finalmente, la ejecución de todos los detenidos, que acaban desmembrados y con sus cabezas clavadas en picas.

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Imagen extraída de: radiotimes.com

En cuanto al retrato de todos los personajes que van apareciendo a lo largo de los tres episodios de Gunpowder, en general también se nota el estudio previo, puesto que están bastante bien reflejados en cuanto a su físico y sus actos, aunque en ocasiones los creadores se tomaron ciertas libertades. El principal protagonista, Robert Catesby, efectivamente había visto su fortuna y su posición menguadas en los años anteriores por su abierta oposición al anglicanismo y a la elección de un escocés para el trono de Inglaterra, lo que facilitó su radicalización. El más conocido Guy Fawkes se representa de una manera mucho más vaga, aunque se refleja su pasado como militar en Flandes y su radical catolicismo. También es recurrente la presencia de Henry Garnet, principal autoridad jesuita en Inglaterra y amigo personal de Catesby que, como se muestra en la serie, se opone a los planes de los conspiradores, aunque esto no evita que acabe siendo detenido y ejecutado por las autoridades. Del rey Jacobo I Estuardo es del que se muestra una semblanza más parcial, ya que algunas facetas de su carácter y pensamiento sí se hacen muy explícitas -sus rasgos físicos, su deseo de alcanzar la paz con España, la relativa influencia de la que dejaba disfrutar a Robert Cecil en la corte, sus probables inclinaciones homosexuales, etc.-, otras son obviadas -sobre todo sus enormes intereses intelectuales y arraigadas creencias religiosas-. En cuanto al mencionado Cecil, destaca su acertada caracterización física, con su espalda torcida, pero también la correcta representación de sus posturas políticas como principal consejero del monarca inglés. También hay que citar al principal personaje español de la trama, Juan Fernández de Velasco, condestable de Castilla en aquellos años, y que tuvo un papel muy destacado en las negociaciones de paz, si bien su participación en el desarrollo de la trama parece que se ha adaptado a las necesidades del guión, y posiblemente no sea del todo exacta.

También encontramos una buen número de pequeños detalles -posiblemente muchos más de los que parece- que resultan curiosos y que pueden ser correctos, como el renovado estandarte de Jacobo I como soberano inglés, irlandés y escocés o la reiterada presencia en despachos de Inglaterra y España de un planisferio concreto, el del “Theatrum Orbis Terrarum” del cartógrafo flamenco Abraham Ortelius, muy popular desde su publicación a finales del siglo XVI.

Sin embargo, también hay una serie de elementos en los que se denota que la Historia se vuelve algo maleable en manos de los productores cuando puede entorpecer un guión. Este es el caso del Tratado de Londres de 1604, por el que se pone fin a la guerra entre España e Inglaterra. No es incorrecto el tratamiento de ese acuerdo -como las condiciones más o menos favorables a los españoles, la renuncia de Felipe III a garantizar la defensa de los católicos en suelo británico o la propia participación de Cecil o Fernández de Velasco-, pero si la fecha, y esto tiene un peso clave en la trama: según la serie, la firma se produjo tras el fracaso de la conspiración de la pólvora, y de hecho el desmantelamiento de esta era imprescindible para que el tratado se pudiera producir, lo que no fue cierto. Y tampoco falta un elemento que parece imprescindible en cualquier producción anglosajona en la que se hable de España: la Leyenda Negra. En este caso, se muestran dos autos de fe privados, celebrados en un patio de El Escorial, en donde se quema a dos judíos vestidos con sendos sambenitos. Sin embargo, además de que este desenlace era mucho menos corriente de lo que se piensa, las ejecuciones nocturnas en un monasterio parecen un mero recurso para aderezar la trama.

Así, en Gunpowder nos encontramos un ejemplo de miniserie histórica bastante fiel a los hechos que narra -sin duda la labor como guionista del historiador Ronan Bennett ha influido mucho-, aunque con algunos elementos modificados para adecuar el pasado a la trama que se pretende contar. Sin embargo, y aun pese a estos errores, sí que puede ser muy interesante para todos aquellos interesados por aquel período histórico, o por encontrar lo que hay detrás de la cultura popular contemporánea que, como siempre, bebe del pasado.


[Imagen de portada extraída de: cinergiaonline.com]

La Italia de Porco Rosso

kurenai_no_buta-662018507-largeFicha técnica:

Título: Porco Rosso (紅の豚 Kurenai no buta)
Año: 1992
Producción: Studio Ghibli
Dirección: Hayao Miyazaki
Duración: 94 min
País: Japón

El Studio Ghibli es famoso por su meticulosa y trabajada animación. Películas como La princesa Mononoke (1997) o la oscarizada El Viaje de Chihiro (2001) ayudaron a abrir al panorama internacional la animación japonesa. A pesar de su predilección por las aventuras de género fantástico, en las cintas del estudio también hay hueco para la historia, como es en el caso del film de 1993 Porco Rosso.

Marco Paggot es un antiguo piloto del ejército italiano sobre el cual recae una maldición que dio a su cara aspecto de cerdo. Este característica sumada al inconfundible color carmesí de su hidroavión Folgore le valió el apodo de Porco Rosso, nombre bajo el cual trabaja como cazarrecompensas manteniendo a raya a los Piratas de Aire, un grupo de bandidos que aterrorizan el mar Adriático desde los cielos.

La acción de la historia nos sitúa en la Italia de finales de los años 20—inicio de los 30 y a pesar de la premisa fantástica de la que parte la película no son pocos los elementos históricos que, aunque casi siempre en segundo plano, dotaran a la cinta de interesante contexto para las aventuras de los protagonistas.

Como no podía ser de otro modo tendrá gran importancia la situación política italiana, en la que desde 1922 gobernaba el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini. Así vemos, por ejemplo, como durante una visita a la ciudad, Porco es señalado por dos individuos ataviados con pistolera, botas de caña alta, pantalones bombachos militares, camisa, corbata y un fez con una insignia al frente. A pesar del vivo color verde de su uniforme, son fácilmente identificables como miembros de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional o Camisas Negras —organización paramilitar que el partido fascista usó para afianzar su poder—.

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Fig 1: Camisas negras en la película                         Fig. 2: Camisas negras reales

En esta escena podemos ver también numerosas banderas colgadas de los edificios, portadas por viandantes e incluso ondeadas desde furgonetas y tanques que desfilan por la calle. Las banderas de las cintas presentan franjas horizontales moradas negras y verdes a diferencia de la italiana, substituyendo de este modo la iconografía fascista por otra que, si bien es ficticia, no deja lugar a dudas lo que representa, mostrándonos la ferviente exaltación de los símbolos nacionales y militares de los cuales se valió el fascismo italiano para construir su identidad política.

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Fig. 3: Desfile nacionalista

Además, existen muchos otros detalles que, aunque más tangenciales, ayudan a perfilar la situación de la sociedad italiana como la crisis en la que se encontraba Europa tras la Primera Guerra Mundial —representada en el hecho de que los hijos del señor Piccolo, fabricante de hidroaviones y amigo cercano de Porco, habrían tenido que dejar Milán (o puede que incluso Italia) para buscar trabajo, quedando su nieta Fio y el resto de las mujeres de su familia a cargo de los trabajos de reparación del Folgore— o la inminente guerra hacia la que se dirigía Italia.

Sin duda el punto donde hay mayor mimo y detenimiento es en la representación de las aeronaves, aparatos de los cuales Miyazaki es un gran admirador, cosa que quedará nuevamente patente en su cinta de 2013 El viento se levanta (Kaze Tachinu), la biografía del ingeniero aeronáutico japonés Jiro Hoikoshi.

De este modo vemos como, si bien el avión del protagonista, el Savoie S.21, es ficticio —aunque está claramente basado en el Macchi M.33 y toma su nombre prestado del SIAI S.21—, no sucederá así con la mayoría de aparatos presentes, los cuales se corresponden con modelos reales, obviando ciertas licencias de diseño. Así tenemos el avión del antagonista Donald Curtis, el cual pilota una versión del hidroavión de carreras de factura estadounidense Curtiss R3C-2 o también los Savoia-marchetti S55 y Fiat CR.20 que el ejército italiano envía a detener a los espectadores del duelo aéreo entre Porco y Curtis al final de la película.

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Fig.4 Savoia S.21 y Curtiss R3C-2
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Fig. 5: Macchi M.33                                                                                                           Fig.6 Curtiss R3C-2

Durante un flashback, Porco recuerda como su cuadrilla de Macchi M.5 se enfrentó a las fuerzas austrohúngaras y sus Hansa-Brandenburg CC —de nuevo dos aeronaves históricas— confrontándose en lo que se conoce en jerga de aviación militar como dogfight o combate aéreo cercano, en el cual se nos muestra como los aviones de combate volaban de forma aparentemente caótica tratando de situarse tras los aparatos enemigos para derribarlos con sus ametralladoras frontales.

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Fig. 7 Combate entre los Macchi M.5 italianos y los Hansa-Brandenburg CC

Además, relacionado con el tema de la aviación también están las numerosas menciones a la Copa Schneider, una carrera de hidroaviones celebrada entre 1913 y 1931, creada por el financiero francés Jacques P. Schneider. Como curiosidad añadir que en el año 1925 un Curtiss R3C-2 como el del antagonista fue el campeón y un Macchi M.33, en el que se basa el Folgore de Porco, quedó tercero.

La película, estrenada originalmente en 1992, está basada en un cómic de 15 páginas dibujado por el propio Hayao Miyazaki en 1989 bajo el título La era de las hidrocanoas (Hikōtei Jidai) y mantiene el tema antibelicista tan habitual en otras películas del estudio Ghibli, aunque sin duda esta cuestión de vio reforzada por la tensa situación política y bélica que estaba viviendo el mundo los años previos a su salida al mercado —Guerra del Golfo, conflictos derivados de la desarticulación de URSS y las Guerras Yugoslavas—. Esto será remarcado una vez más por la aparición recurrente a lo largo de la película de Les temps des cerises, una canción compuesta a mediados del siglo XIX y que se convirtió en un himno que simboliza los valores de libertada y fraternidad que buscaba la creación de la Comuna de París.


Imágenes:

Alpha, un viaje a la Prehistoria

El pasado día 25 de agosto se estrenaba en los cines españoles la película Alpha (2018), que trata la domesticación del lobo. En el film vemos como el joven protagonista (Keda), miembro de una tribu de cazadores recolectores, acompaña a su padre, el jefe de la comunidad, y a otros cazadores de diferentes tribus en su primera gran cacería en la que el trofeo son una manada de bisontes. Sin embargo, durante la cacería, el joven sufre un accidente, por lo que sus compañeros lo dejan atrás pensando que está muerto. Nuestro protagonista se enfrenta entonces a la llegada del invierno, sólo y malherido. Es aquí cuando Alpha, la loba, entra en acción. Veamos entonces que elementos están correctamente representados y cuales no.

Alpha, un viaje a la prehistoria


[Imagen de portada extraída de: Alpha Imax]

3D Sex and Zen. Historia y Filosofía en la China Ming.

Ya hemos tratado antes en esta revista el uso de la Historia en el cine erótico, pero esta vez no se trata de ninguna broma. 3D Sex and Zen Extreme Ecstasy, del director Cristopher Suen y guionizada por Stephen Shiu, se trata de un film erótico ambientado en la China de la dinastía Ming (1368-1644).

Esta película está basada en la novela Rouputuan, escrita en el siglo XVII durante la dinastía Qing (1644-1912) y atribuída a Li Yu. La traducción al inglés del título es “The Carnal Prayer Mat”, que significa “La estera de oración carnal”, refiriéndose a las esteras o pequeños cojines utilizados por los monjes budistas para orar y meditar.

La novela suponía un ataque al puritanismo confuciano e incluso se ha interpretado como una sátira al sistema de examinación imperial chino, recorriendo las aventuras y desventuras sexuales de un joven erudito que busca el sentido de la vida a través del sexo, enfrentándose a la visión budista y confuciana de la propia vida y la felicidad.

La película, que es en lo que nos centraremos, toma una ruta algo distinta a la del libro, pero tiene muchos puntos en común con el mismo, incluyendo las sátiras y críticas anteriormente mencionadas.

Nos presenta al protagonista, el erudito Weiyangsheng, un estudioso del arte chino experto en múltiples artistas y en falsificaciones, el cual, sin embargo, aspira a alcanzar la felicidad no a través de la introspección y la meditación, como le aconsejan sus maestros, sino a través del sexo. Tras casarse con la mujer de sus sueños no consigue satisfacer su deseo sexual por lo que acude al príncipe de Ning, conocido por tener la mayor colección de rarezas y antigüedades, aparte de por conocer secretos y técnicas sexuales y además, tener un inmenso harén. El príncipe permite conocer estos secretos y visitar su torre de curiosidades a cualquiera que le traiga una rareza digna de unirse a su colección.

Para acceder a su ansiado botín, Weiyangsheng se gana la confianza del príncipe descubriendo falsificaciones de pinturas del artista chino Xu Daozi, explicando con detalle cómo se elaboran éstas y descubríendolas por el uso de papel de Chengxin, calculando en base a los materiales que las obras no podían ser sino falsas. Gracias a su conocimiento de arte y su buena vista consigue entrar y ver una sala llena de obras que se creían perdidas o enterradas en tumbas pero que el príncipe había expoliado, robado o comprado.

Momentos como este ocurren varias veces a lo largo de la película, reflejando la formación del protagonista y dándonos a conocer a autores como el ya citado Wu Daozi, Wang Xizhi, Yang Zhu y algunos más.

Esta película, pese a lo extravagante que es y lo poco habitual de su temática, tiene un contenido histórico elaborado y mejor cuidado que muchas grandes producciones y es una buena forma de tomar un primer contacto con la historia del arte chino aunque para entenderla por completo sería mejor estar familiarizado con la filosofía budista y confuciana. No obstante, si sois menores de edad o tenéis un estómago delicado es mejor que no la veáis ya que, aparte del contenido sexual obvio, tiene escenas que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.


[Imagen de portada extraída de: Fanart.tv]

Don Quijote de La Música

A lo largo de la historia de la música han sido muchos artistas de muy diversas épocas y estilos los que decidieron introducir personajes históricos en sus canciones. Aquí ya hemos analizado bastantes ejemplos, destacando la entrevista que realizamos al grupo Sabaton y el artículo de David Calviño Freire sobre Iron Maiden y la figura de Alejandro Magno en la Revista Rakonto, que os presentamos hace unos meses.

En esta ocasión, queremos hacer un pequeño repaso a algunas canciones que guardan otro personaje en común, no histórico per se, pero igualmente digno de ser analizado: Don Quijote de la Mancha. El célebre protagonista de la obra magna de Cervantes es mencionado en múltiples casos por artistas muy dispares. Podemos nombrar así a la canadiense Celine Dion con “Hymne A l’Amitié” en 1984; la israelí Dana International con su “Don Quixote” en 1996; la banda británica Coldplay en 2010; el rapero australiano Drapht en 2016 y, recientemente en marzo de 2018, los americanos Invisible Inc. en colaboración con la rapera Gavlyn, todas ellas con el mismo título que escogió Dana en los noventa.

En español tampoco faltan nombres propios que nos lo presentan. Los más destacados hasta la fecha fueron Rocío Durcal con “Don Quijote” en 1962 en su película “Rocío de La Mancha”; Julio Iglesias con “Quijote” en 1982, o Mägo de Oz, que dedicó su tercer álbum de estudio al célebre hidalgo, titulado “La leyenda de La Mancha” en 1998, donde se toman diversas líneas de la obra cervantina para componer sus letras.

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Pero, ¿qué tienen todas ellas en común? A excepción de Dana International, quien junta una almalgama de elementos que une en un mismo ritmo sin un porqué claro, y de Mägo de Oz y Rocío Durcal, que deciden enfocar su canción a la presentación en sí de nuestro protagonista y su fiel compañero Sancho Panza, cada uno en un estilo totalmente opuesto, todos los demás le toman como una especie de alma gemela. El denominador común es que se sienten identificados con el caballero del Siglo de Oro español, especialmente al dejarse llevar por la fantasía de su locura. Esto también se refleja en los escasos vídeos musicales existentes, donde no se profundiza más allá de la propia figura mitificada del anciano barbudo de armadura y lanza montando a caballo.

 

Vemos así que la gran mayoría no incluye ningún elemento histórico en sí mismo, al centrarse más en la psique de nuestro personaje. Muchos declaran tener sus propios molinos contra los que deben luchar, además de buscar el amor de una Dulcinea que no aparece y que amplía la soledad que sienten. El británico Nik Kershaw en 1985 también hizo su aportación con “Don Quixote” y finaliza con una estrofa que define muy bien a la mayoría de sus compañeros de industria:

“Don Quixote, what do you say? Are we proud, are be brave or just crazy? Don Quixote, what do you say? Are we shooting at windmills like you? Here I am, Don Quixote. We’re all men of La Mancha”

(¿Qué dices, Don Quijote? ¿Somos orgullosos, valientes o solo locos? ¿Qué dices, Don Quijote? ¿Estamos disparando a molinos al igual que tú? Aquí estoy, don Quijote. Todos somos hombres de La Mancha)


[Imágenes extraídas de http://www.encolombia.com y de http://www.youtube.com]

La erupción del Vesubio en “Pompeya” (2014)

Los días 24 y 25 de agosto se celebra el aniversario de esta catástrofe natural que arrasó con varias ciudades de la región de Nápoles (como Pompeya, Herculano y Estabia). Para conmemorarlo os traemos un vídeo en el que os mostramos cómo fue paso por paso las fases de la erupción y cómo se representa esta en la película “Pompeya” de Paul W. S. Anderson del año 2014.

 


[Imagen de portada extraída de: www.heyuguys.com]