Cuando Billy Joel recorrió toda la Guerra Fría en cuatro minutos

Cierto es que lo de recorrer los anales de la Historia en letras de canciones no es nuevo, pero en pocas ocasiones el recurso a esta disciplina ha resultado tan exitoso a nivel comercial como en We didn’t start the fire, de Billy Joel. Corría el año 1989, con la Guerra Fría a punto de finalizar, cuando el cantante estadounidense lanzó este tema, que se convertiría rápidamente en número uno en su país, y que alcanzaría también una considerable popularidad en muchos otros.  A lo largo de cuatro minutos de canción se van recorriendo sucesos que abarcan de 1949 a 1989 en orden estrictamente cronológico, repasando la evolución de la humanidad durante la Guerra Fría. Aunque los hechos que van mencionando tienen lugar en distintos lugares del planeta, un porcentaje muy significativo hacen referencia a los EE.UU., algo que a fin de cuentas no es de extrañar, al ser lo más cercano al artista.

Desde la presidencia de Harry Truman hasta los sucesos de la plaza de Tiananmen, Billy Joel enumera infinidad de sucesos de diversas temáticas, siendo la primera de ellas la política -tema normalmente más llamativo que los aspectos económicos, por ejemplo-, con especial atención a grandes líderes de la época. Así, se menciona a presidentes estadounidenses como el susodicho Harry S. Truman,  Richard Nixon -dos veces, por su entrada al Senado y a la Casa Blanca-, Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy -el otro personaje que hace doblete, al referirse a su victoria electoral de 1960 y su asesinato en 1963- o Ronald Reagan, y también algunos líderes soviéticos, como Iósif Stalin, Gueorgui Malenkov o Nikita Khrushev. Tampoco olvida a otros políticos de diversas nacionalidades como el senador McCarthy -responsable de la “caza de brujas” anticomunista en los cincuenta-, la reina Isabel II, el dirigente panarabista egipcio Gamal Abdel Nasser, el argentino Juan Domingo Perón, el chino Zhou Enlai, el francés Charles de Gaulle, Fidel Castro y su revolución cubana en 1959, el dirigente surcoreano Syngman Rhee, el papa Pablo VI, el líder norvietnamita Ho Chi Mihn, el primer ministro israelí Menachem Begin o el ayatolá Jomeini y su Revolución Islámica en Irán. Pero no solo de nombres individuales va la cosa, sino que también se mencionan otros procesos y sucesos de corte político que fueron el mejor reflejo de toda una época: la división del mundo en dos bloques antagónicos, la carrera armamentística entre ellos, la victoria comunista en China, la Guerra de Corea y el armisticio de Panmunjon, la Revolución húngara de 1956, el muro de Berlín, la crisis del Congo, la crisis del canal de Suez, la primera y segunda guerras de Indochina, el conflicto árabe-israelí, la crisis del Líbano, la fallida invasión de Bahía Cochinos, la invasión soviética de Afganistán o las revueltas estudiantiles chinas de 1989, además de muchos otros episodios relacionados con las dinámicas de la Guerra Fría, como la ejecución del matrimonio Rosenberg por su labor de espionaje.

Recorrido histórico de We didn’t start the fire. Imagen extraída de: knowyourmeme.com

También las transformaciones de cariz más social le resultaron especialmente importantes a Billy Joel a la hora de escribir la letra de We didn’t start the fire, especialmente la lucha por los derechos sociales de la población afroamericana en los EE.UU. -cabe señalar las referencias al activista Malcom X, el boicot a los autobuses urbanos de Montgomery, en Alabama o el fin de la segregación en la Universidad de Mississippi-. También se menciona la vacunación contra la polio, problemas de salud pública como las drogas o el SIDA, la presencia de la mafia, etc. También afectó de manera decisiva a la vida de varias generaciones el rápido avance tecnológico, en ocasiones también efecto directo de la rivalidad política de los bloques, como sucedió con la carrera espacial -lanzamiento del Sputnik, llegada del hombre a la Luna…-. Igualmente fueron apareciendo diferentes inventos que desarrollaron el consumo de masas, como la televisión -se cita a programas como “La ruleta de la fortuna” o “Davy Crockett”, por ejemplo-. De hecho, y posiblemente derivado de la propia condición de artista de Billy Joel, las artes y el ocio de masas fueron otro de los puntos que tienen una constante presencia en esta canción. En lo que a la música se refiere, el compositor hace un repaso por distintos estilos que se van sucediendo conforme van cambiando los gustos de los consumidores: Toscanini y sus orquestas, los pianos de Johnnie Ray o Liberace, el compositor Prokófiev, la decisiva figura de Buddy Holly, el auge del rock con Bill Haley o Elvis Presley, el twist de Chubby Checker, la “Beatlemanía” de los sesenta, cantautotes como Bob Dylan, el punk rock, el auge del heavy metal en los ochenta -con la polémica que achacaba de incitación al suicidio a varios grupos – o incluso una referencia al festival de Woodstock, hecho esencial dentro de la Historia de la música contemporánea. También tienen su cabida el teatro -“South Pacific”, “El Rey y yo”, “Peter Pan”…-, el cine -actores como Doris Day, Marilyn Monroe, James Dean, Marlon Brando, Brigitte Bardot y Grace Kelly o películas como “El puente sobre el río Kwai”, “Ben Hur”, “Psicosis” o “Lawrence de Arabia”- o la literatura -publicación de “El guardián entre el centeno” de J.D. Salinger, o los best-sellers “Peyton Place” o “Forastero en tierra extraña”-.

Quizás un punto aparte merezca otro fenómeno de gran pujanza desde mediados de siglo -o ya incluso desde unos años antes- como es el ya referido del deporte como fenómeno de masas, creador de figuras y momentos que marcan generaciones, en este caso relacionados con el béisbol -el legendario Joe DiMaggio, Roy Campanella, las Series Mundiales de los Brooklyn Dodgers, Mickey Mantle…- y el boxeo -Sugar Ray Robinson, el invicto Rocky Marciano o el combate entre Liston y Patterson en el 62-. Pero tampoco faltan temáticas de lo más variopinto como los problemas ambientales, los escándalos políticos, las transformaciones en las dinámicas demográficas, alguna crisis económica, es ascenso y caída de compañías de motor y un larguísimo etcétera.

Pero no solo en la letra se centró Billy Joel, sino que el videoclip oficial la acompaña, mostrando la evolución de las familias estadounidenses a lo largo del tiempo, con la evolución de las vestimentas desde finales de los cuarenta a finales de los ochenta, los cambios en el mobiliario doméstico, algunos cambios de mentalidad como el fenómeno hippie o la peligrosa popularización de las drogas. También se repasan los principales sucesos en la vida de un americano medio y su forma de afrontarlos en el hogar. Todo de un modo muy sucinto, apenas esbozado, pero sin por ello dejar de resultar bastante significativo.

Sin embargo, parece que We didn’t start the fire no solo se buscaba hacer un repaso por cuarenta años de Historia, sino que Billy Joel parece haberla concebido como una defensa de su generación ante las acusaciones -vertidas tanto por los mayores como por los más jóvenes- de que generaron un mundo caótico y violento. Con este recorrido por el pasado trata de demostrar que los problemas del momento vienen de muy atrás, son parte de unas dinámicas históricas en las que sus coetáneos han participado y a las que han contribuido, pero sin ser responsables, y afirma que han sido los que han tratado de solventarlos. Se insiste en ello en el estribillo: We didn’t start the fire, / it was always burning, since the world’s been turning. / We didn’t start the fire,/ no, we didn’t light it, but we tried to fight it (“Nosotros no encendimos el fuego, / siempre ha estado ardiendo, desde que el mundo gira. / Nosotros no encendimos el fuego, / pero hemos tratado de combatirlo”). Esto nos remite a esa concepción de la Historia como algo conflictivo y, en cierta medida, cíclico, con una constante vuelta a conflictos más o menos similares, y también parece que se refiere a la violencia y al conflicto como algo inevitable… Aunque ello no implique una resignación total. De hecho, quizás se pueda relacionar esta mentalidad precisamente con esos hechos que estaban a punto de producirse, la caída del bloque comunista y el fin de la división del mundo en bloques antagónicos. De todos modos, más de treinta años más tarde, parece que hay cosas que no han cambiado tanto: cambios políticos, económicos, sociales, de mentalidades, mucha conflictividad, investigadores que los reflejan en sus obras… Y músicos que le ponen sonido a toda nuestra Historia.


[Imagen de portada a partir de la portada de: indigestion.substack.com ]

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